¿Sabías que el 90 por ciento de las cosas a las que le tienes miedo nunca suceden?

El miedo es una emoción con el fin de supervivencia, con el podemos medir el peligro. Pero muchas veces nos pasamos la vida sufriendo por miedos infundados.

¿Me creerías si te dijera que el miedo tiene su origen únicamente en la mente? 

El miedo nunca está relacionado con el presente, si nos ponemos a analizar, cuando tenemos miedo siempre se trata de una proyección temporal de nuestra mente hacia el pasado o futuro.

El miedo no existe en el presente, es una ilusión y, como tal, no tiene poder ni existencia real.

Lo negativo del miedo no es el sufrimiento que experimentamos por adelantado ante sucesos que aún no han pasado, si no la reacción negativa que nos impide disfrutar el momento presente.

El miedo nos paraliza, nos quita la paz y nos impide avanzar. 

Las experiencias que hemos tenido en el pasado las proyectamos a futuro. Si estas no han sido agradables, lo más seguro es que no las queramos repetir, por eso nos paralizamos ante la posibilidad de vivir lo mismo.

Supongamos que tienes un deseo, ¿sabías que si tu miedo es más grande que tu deseo tú mismo te saboteas para que esto no suceda?

Por ejemplo, quieres tener una pareja porque te sientes solo, pero en tu inconsciente tienes grabadas muchas historias del sufrimiento que puede traer a tu vida tener a alguien, como tu falta de libertad, los celos, el maltrato y las discusiones. Pensando que tu historia podrá repetirse en el futuro, inconcientemente alejarás a las parejas que vengan a ti.

Lo mismo pasa cuando deseas tener dinero y tienes grabado que la gente con dinero acaba por quebrantar sus valores, sufre más, o hace mal uso del mismo.

Aunque el deseo sea real y racionalmente entendamos que lo que queremos es la abundancia, en el inconciente puede haber creencias contrarias que van a operar saboteando tus ingresos.

Igual nos sucede con la salud, cuando nos alertan acerca del daño que pueden causarnos ciertos alimentos, el clima, los virus, las bacterias, etc., con el miedo bajamos nuestro sistema inmunológico y confirmamos nuestro miedo. 

También cuando recibimos un diagnóstico negativo y nos deprimimos en lugar de poner nuestra energía en recuperarnos, nos desgastamos y sufrimos pensando lo peor y así perdemos la posibilidad de disfrutar la vida.

Siempre que desees algo y no lo puedas conseguir piensa en todas las cosas negativas que traería consigo ese deseo, si logras encontrar cuál es el miedo detrás, te va a ser más fácil adquirir lo que quieres.

Nunca olvides que el miedo está solo en tu mente, que es un pensamiento que puedes cambiar en un segundo si enfocas tu atención en algo distinto.

Si no lo detienes a tiempo, ese miedo empieza a crecer y luego es más difícil liberarte y, lo peor,  nuestra mente es tan poderosa que podemos inclusive atraer la situación a la que tememos.

Como dice el dicho: “Todo lo que temes, recaerá sobre ti”.

¿Cuántas cosas hemos dejado de hacer por miedo? El miedo nos hace perder muchas oportunidades. Debido al el, nos encerramos en nuestro círculo de seguridad y renunciamos a afrontar nuevos retos. Ningún ser ataca a no ser que tenga miedo, así que cuando veas que alguien te ataca ya sabes por qué es.

Nuestras historias de terror nos persiguen a través de los años mientras no hagamos un alto, aceptemos que en el presente estamos a salvo y que la posibilidad de que la historia se repita en el futuro puede ser nula.

Así que si vas por la vida pensando que tus defensas te protegen y que te sirve de algo mantenerte a la defensiva, estarás alimentando tu miedo y vivirás un presente aterrador. 

Si viviste una experiencia que te mantiene atemorizado o desconfiado enfócate en el presente y libérate de ese recuerdo a través del perdón.

Todos poseemos la fuerza para combatir nuestros miedos. Para liberarnos lo único que tenemos que hacer es vivir aquí y ahora. 

Lo que no ha pasado y que no hay certeza de que pase no tiene por qué darnos miedo. Sea lo que sea que el destino te depare, vas a ser capaz de superarlo.

¿Dónde pones tu atención? ¿En la salud o en la enfermedad? ¿En la carencia o en la abundancia? ¿En lo que quieres o en lo que temes? 

Determinar tu más grande deseo te ayudará a descubrir tu mayor miedo, pues lo opuesto a lo que quieres el lo que más temes.