No esta a favor de matrimonios gay, ni del aborto, mucho menos de que existan mujeres en el sacerdocio. No ha hecho cambios radicales, que algunos reformistas esperaban. No habla de los anticonceptivos, ni del divorcio. 

¿Qué es entonces lo que ha cautivado a miles y miles de personas católicas y no católicas?

Francisco ha hecho y dicho lo que le corresponde, sin titubeos. Está haciendo lo que debe hacer un líder, su trabajo.

Ha dejado de apuntar con el dedo. No juzga. Se inclina y ayuda. Ora sin parar, y si puede te pregunta ¿qué puedo hacer por ti? Defiende al indefenso. Crítica la desigualdad. Reclama que haya hambre en el mundo. Exige un cambio de estructuras y cautiva al ser congruente. Se ha revelado a la pompa del Vaticano y lucha por recuperar la espiritualidad perdida.

A Francisco sólo le queda una asignatura pendiente. Una respuesta mas contundente a los casos de pederastia.  No solo responder con la creación de una comisión para tratar a los niños afectados. Se necesitan que los responsables de los delitos sean juzgados por las leyes del hombre, aquellas que hemos creado para darle estructura a nuestra humanidad. 

Pero estamos en espera, el se ha ganada la confianza de todos y sabemos que cerca está el día. 

A diferencia del liderazgo de Francisco, en México muy pocos líderes hacen su trabajo. Tan solo retomemos la entrevista que Carmen Aristegui le hizo al Senador David Penchyna. En la cual enfatizó los errores cometidos en los últimos 75 años con respecto a la explotación del petróleo. 

Con datos duros insistió que en 9 años el país perdió 900 mil barriles de petróleo. Que importamos 18 mil millones de dólares en petroquímica y que por ende la única solución es quitar de las manos de los políticos los manejos del oro negro y entregárselos a los próximos Carlos Slim del país.

Si son ciertos los números que el Senador Penchyna ha sacado, hay un reclamo real por parte del senado para traer a juicio político a todos los directores de Pemex y asociados, para que paguen por el trabajo inadecuado de estos 75 años. Que por cierto ha estado a manos de PRI, mismo partido que él representa. Es hora de limpiar la casa.

Juicios ejemplares que hagan pensar mas de una vez a quien decide cobrar por un trabajo mal hecho. Incluyendo juicio a los senadores y diputados que no representen a la mayoría. Para hacer honor a lo que insistentemente mencionó Penchyna, sobre negar la consulta popular por que ellos ya nos representan. ¿Nos representan? 

¿Podríamos sacar algún líder del gobierno o del congreso digno de ser el mexicano del año? 

Para nada, hay que buscar por otro lado. Quizá en alguno de los grupos de autodefensa. En los jóvenes que le han apostado al estudio y no al crimen. En los que se manifiestan, alzan la voz y reclaman. Los que luchan por un país democrático. Seguramente ahí está el mexicano del año.