“El invierno se acerca” reza el lema de la familia Stark en la serie televisiva “Juegos de Tronos”. No creo que George R.R. Martin estuviera pensando en política monetaria al momento de escribir su obra, pero esta profecía no podría adaptarse mejor a la actualidad en los mercados.

En Juegos de Tronos, el invierno se refiere a una larga estación. En el universo creado por George R.R. Martin, las estaciones pueden durar años. La frase de los Stark hace eco porque al momento en donde comienza la historia, se está viviendo ya, uno de los veranos más largos registrados.

Trasladado a nuestra realidad, parece agonizar este periodo de tasas de interés cercanas a cero en Estados Unidos. Ahora que no se realizó el alza de tasas el pasado jueves, el consenso indica que ésta sucederá en diciembre.

Desde el 2008 que la Fed estableció una tasa de retorno cercana a cero, negativa en términos reales y cerca de una década que no se vive un aumento de tasas ¿Vendrá pronto un alza?

La lógica dictaría que sí, toda vez que la economía de Estados Unidos ha salido de la Gran Recesión, el crecimiento parece suficientemente robusto para soportar un alza en tasas de interés y el empleo se sitúa en los niveles “deseados” por la Fed.

La presidenta del banco central estadounidense, Janet Yellen ha dicho sin embargo, que lo que los detuvo esta vez para hacer el movimiento de tasas, es el nivel de precios – la inflación está por debajo su objetivo del 2 por ciento- y la afectación que se pudiera tener en otras economías que pasan de por sí un momento complicado, específicamente China.

La complejidad de la red de relaciones de poder, tejida por Martin en su serie de novelas, demuestra como los actores cuyos intereses no van en línea con la llegada del invierno, intentan ignorar su inminente llegada y trazan su agenda como si éste no estuviera a la vuelta de la esquina.

Es difícil de comprender la lógica de actores como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, pidiendo que se postergue esta decisión, sabiendo como lo anterior puede minar la credibilidad de la Fed y además como si los desequilibrios de los mercados se fueran a resolver antes de diciembre. 

Janer Yellen y los miembros de Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés), saben que es complicado encontrar el momento perfecto para el alza. Sin embargo, las presiones para postergar (aún más) la decisión, aumentaron con los episodios de volatilidad de los mercados, auspiciados por el deterioro en el modelo económico chino.

Es muy complicado vaticinar o cuantificar el efecto que tendrá este virtual aumento en la economía, en los mercados financieros y en las diferentes divisas. Se teme que en el corto plazo tenga efectos negativos sobre la volatilidad.

Dicho esto, en el largo plazo debería ser una señal de optimismo en la economía de Estados Unidos y su crecimiento futuro. No olvidemos que fue el crédito excesivamente barato el epicentro de la crisis financiera del 2008, en primer lugar.

Desde el 2008, con el anuncio de Bernanke, sabíamos que la “fiesta monetaria” llegaría a su fin, tal como sabemos que del otoño sigue el invierno. Si la decisión se perfila a tomarse en diciembre, de sobra está decir que “el invierno está cerca”.