Reporte Indigo

El fracaso es parte del éxito

El COVID-19 “infectó y mató” a 2.7 millones de negocios formales de todos los tamaños

El COVID-19 “infectó y mató” a 2.7 millones de negocios formales de todos los tamaños

Aunque suene un tanto irreverente, absurdo, difícil de conciliar: el fracaso es parte del éxito de un empresario.

Lo más importante al momento de emprender un negocio, y más en este momento histórico de pandemia por COVID-19, es aventarse. Obvio, no intentar hacer algo que esté en contra de nuestros valores y nuestros principios. Es decir, no meternos en actividades ilegales.

El campo es muy amplio para poder emprender. Lo más importante es encontrar algo que nos apasione y, vamos con todo. Lo más importante es animarse a hacerlo.

No hay ningún logro perfecto. Tú puedes aventarte y sacar tu libro y puede ser el peor fracaso editorial, luego sacas el segundo y quizás sea otro fracaso, y el tercero también, pero, de repente, el primero que sacaste ya está pegando.

En este sentido, la pandemia ha constituido un gran aprendizaje. Aprendimos “a la mala”. La disminución de los ingresos fue el principal tipo de afectación que reportaron 79.2 por ciento de las empresas, de acuerdo con la segunda edición de la Encuesta sobre el Impacto Económico Generado por COVID-19 en las Empresas (ECOVID-IE).

Este mismo estudio estima que 86.6 por ciento de 1.8 millones de empresas en el país tuvieron alguna afectación derivada de la pandemia. Es decir, 1.5 millones de empresas resintieron principalmente la falta de dinero.

No existe una fórmula para entender el éxito, pero lo más importante es ser perseverante. Yo creo que la única fórmula para mí es la persistencia, es seguir avanzando, hacer las cosas con pasión, con amor.

Recuerda que “los tiempos de Dios son perfectos” y todo se acomoda en tiempo y forma. Hay veces que puedes salir y empezar algún proyecto y fracasas, es porque no era el tiempo, no era el proyecto, no era el momento… pero sigues. Eso hará la diferencia. Seguir, seguir, seguir. Y nada más.

Si algo he entendido en mi tiempo como empresario es que los fracasos no son fracasos. Se tienen que ver como aprendizajes. Los fracasos son aprendizajes. Si los tomas como fracasos te vas a derrotar, pero si los tomas como un aprendizaje vas a seguir avanzando y vas a seguir entendiendo, y esos “fracasos” son los que te hacen ver otras formas de entender la vida. Y los negocios son parte de la vida.

Un negocio mal implementado te dará la experiencia para no volver a caer en los mismos errores, incluso sabrás que tienes que tomar otros caminos. El fracaso además es necesario, porque es la forma en que también te reinventas y sales de tu zona de confort.

No eres la única persona que comete errores. Todo empresario los tiene y van a seguir ocurriendo. La mejor forma de consolidar una empresa que funcione es echando a perder. Eso hay que tenerlo claro.

La idea del empresario exitoso que nunca comete errores tiene detrás mucho tiempo de trabajo y muchos tropiezos. Caídas graves, a veces, pero que siempre dejan fuertes aprendizajes que los hacen ser más sólidos con el tiempo.

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