Quizá pocos recuerden aquel tremendo accidente que sufrió la suiza Dominique Gisin hace cuatro años, en Vancouver 2010 en el descenso libre femenil. 

Descendía en la pista trazada en las montañas de Whisler tomando las curvas a más de 120 k.p.h., al llegar a la última colina, Dominique perdió el control y cayó aparatosamente, afortunadamente salió por su propio pié, pero no se salvó de la novena operación de rodillas, siete en la derecha que a muchos otros les hubiera obligado al retiro, pero no a esta suiza de enorme carisma y popularidad en el, para nosotros, desconocido deporte alpino.

Este no fue su más aparatoso accidente, para los esquiadores de élite el fantasma ronda constantemente, desafiar las montañas a mas de 130 k.p.h. no es cosa fácil, pero, dicen, con estos accidentes se aprende, se curte, se reta a los fantasmas y a los miedos en los siguientes descensos, como los toreros después de una severa cornada o los pilotos después de un accidente grave, así son estos deportes de alto riesgo.

Otra caída impresionante deDominique fue la de hace un año en los Mundiales de Austria, lo pueden ver en esta liga :

Esquiva a los fantasmas

El sorteo la coloca como número ocho para el descenso, ¿bueno o malo? Depende de las condiciones de la pista, hoy (ayer) el clima volvió a ser poco usual para estas fechas y en esta zona, sol radiante,  cielos de azul profundo, despejados casi al 100 por ciento para deleite de los de la tele y los fotógrafos, no así para las competidoras que enfrentan una nieve blanda que se va derritiendo sin formar las capas de hielo propicias para los europeos, por esto se daba como favoritas a las norteamericanas Julia Mancusso, heroína de nuestra historia del lunes pasado con su histórico bronce en el descenso previo al combinado y plata en Vancouver.  Parecía tenerlo todo dispuesto, la confianza de su medalla, las pistas estilo su California natal y cero presión, sin embargo  apenas se metió al top 10 con un discreto octavo lugar., claro que aún faltan dos pruebas para otra revancha.

La alemana María Hoefl, oro en el combinado del lunes alcanzó solo el puesto número 13.

Dominique se lanza asumiendo riesgos de forma precisa, casi no hay errores y, concentrándose en la última colina para vencer a sus fantasmas olímpicos, pone la mejor marca esperando lo que hagan sus rivales. 

Una a una van cerrando y nadie se acerca hasta que, en el turno 21 ya para cerrar, aparece…

La reina de Eslovenia

Así le dicen a la campeonísima Tina Maze allá en su tierra, hermoso país en la región alpina haciendo frontera con Italia y Croacia, independizados de la antigüa Yugoslavia en la “guerra de los 10 días” en 1991, “…somos un país pequeño en territorio pero grande por su gente, somos dos millones…” me decía un colega esloveno al ver que se acercaba el turno de Tina, agregando aquello de “La reina”.

Tina partía como la gran favorita después de dominar toda la temporada como “La Reina” de las clasificaciones de la Copa del Mundo, dos platas en Vancouver por si faltara adorno al palmarés.

Hace dos días en la competencia que aquí relatamos, nuestra heroína de esa jornada, Julia Mancuso, le arrebató el bronce por milésimas de lo que sea, segundos, milímetros, copos de nieve, lo que sea, pero la diferencia fue mínima.

Al final de esa prueba, Tina Maze dejó a todos con un palmo de narices al negarse a responder ni una sola pregunta, esta mañana, privilegios de “reina”, ofreció disculpas mostrando la confianza de ser favorita.

Dominique…

La suiza de la hermosa sonrisa permanece a un lado de la entrada de los atletas a sus vestidores, desde ahí observa y sufre uno a uno los descensos de sus competidoras, hasta que aparece Tina Maze, la favorita que se sabe y actúa como favorita, como “reina”, su descenso es impecable, su manera de atacar las curvas impresionante al hacer ver fácil lo difícil, al final del recorrido de dos kilómetros la pantalla gigante anuncia de inmediato:

1:41.57… Primer lugar

La eslovena rompe en llanto, sabe que ninguna de las que viene detrás puede arrebatarle el oro olímpico mucho más que sus dos platas conseguidas en Vancouver. 

Se tira a la nieve, regresa, se detiene, abraza a su coach y novio, hasta que se encuentra cara a cara con Dominique que ha ido y venido del desencanto a las lágrimas, a la alegría y otra vez a las lágrimas de felicidad, se determina un empate en el primer lugar, ¿se imaginan?

Ni una milésima en dos kilómetros…

De recorrido las separan, es el primer empate al oro en la historia del esquí alpino en juegos Olímpicos. 

Tina toma nieve entre sus manos “embarrándosela” en la cara a Dominique, es un gesto espontáneo de reconocimiento y quizá amistad, podría pensarse que de frustración o dolor o coraje, como sea, ambas se abrazan rompiendo en llanto la tensión de los últimos días, más adelante a la hora de la premiación suben al pódium con las manos entrelazadas, gesto noble para una “reina” … y “otra reina” también… Así de fácil.