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Opinión

Una exhibición rastrera típica de la clase política mexicana fue la que nos regaló Erick Godar Ureña Frausto, quien hasta ayer se desempeñaba en el Congreso del Estado como diputado local del PRD.

De pronto, a Ureña Frausto le nació un súbito amor por la ecología y el medio ambiente y decidió dejar las filas de la izquierda y convertirse en militante del Partido Verde Ecologista Mexicano.

¿Se puede ser más rastrero y oportunista que el legislador Ureña Fraustro?

La verdad lo dudamos.

Mantener el financiamiento público para el Partido Verde y control político para el PRI en el Congreso del Estado es lo que existe detrás de esta decisión de pasarse a los colores del PVEM.

La jugada le permitirá al PRI ganar un aliado más en la poderosa Comisión de Coordinación y Régimen Interno, la Cocri, órgano que administra y distribuye tanto recursos como comisiones en el Congreso del Estado.

Pero la maniobra orquestada desde la Secretaría General de Gobierno esconde también otras intenciones, como la de mantener el financiamiento público que recibe el Partido Verde de parte de la Comisión Estatal Electoral.

Los resultados del 1 de julio significaron una debacle electoral para el Partido Verde en Nuevo León, y es que no logró siquiera conseguir un curul en el Congreso.

Esto significaba que la Comisión Estatal Electoral suspendiera el próximo año las prerrogativas que recibe mensualmente el Partido Verde, encabezado por Guillermo Cueva.

Pero esto gracias al oportunismo de Ureña Frausto ya no ocurrirá.

La candidatura de Tere Madero

Mauro Guerra, el delfín del senador Raúl Gracia, parece que no irá solo en su carrera por la dirigencia estatal del PAN de Nuevo León.

El albiazul publicó ayer la convocatoria para elegir al nuevo presidente que sustituirá en el cargo a Sandra Pámanes a partir del mes de octubre.

Ayer mismo se abrió el registro para que los aspirantes a la dirigencia del Comité Directivo Estatal presenten su candidatura, plazo que concluirá el próximo 11 de octubre.

Y Mauro Guerra no es el único tirador para la presidencia estatal del PAN.

El director del Centro SCT de Nuevo León, el ex alcalde de San Nicolás, Zeferino Salgado, todavía no dice “esta boca es mía” y confirma oficialmente la declinación de sus aspiraciones.

Hay más panistas como Baltazar Martínez, Marcos Mendoza, Luis Alberto García y Alfredo Rodríguez, quienes no han sepultado sus deseos por encabezar al PAN.
Incluso hay una corriente dentro del panismo tradicional de Nuevo León que pretende

convencer a la ex alcaldesa Teresa García de Madero para que se postule por la dirigencia estatal.

La presidenta municipal electa de Monterrey, Margarita Arellanes, tampoco ha decidido a quién apoyará para dirigir al partido, pero ya sabe con certeza a quién no respaldará.

La idea es que el 26 de octubre los integrantes del Consejo Estatal del PAN designen al nuevo líder y a los integrantes del Comité Directivo Estatal albiazul.

El cabildeo entre grupos está con todo, incluso entre quienes parecían retirados.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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