“Húyele a los problemas”, es una frase que he escuchado desde que soy niño. La repetían mis abuelos, mis papás, mis tíos, mis jefes.

Con el paso del tiempo aprendí que, aunque no te guste, hay problemas a los que no puedes huírles.

Cuando el problema es inminente, lo primero que sentimos es miedo. Luego, siguen las quejas y lamentaciones. Más adelante, ya con las emociones controladas y el pensamiento más centrado, vemos las oportunidades.

Así funcionamos la mayoría, pero hay personas que ante los problemas crecen y, de inmediato, sacan lo mejor de su experiencia y creatividad para derribar los obstáculos y llevar a su equipo al siguiente nivel. No pierden un solo instante en quejas, lamentaciones o temores.

Son líderes que se aburren si no hay retos, que ven los problemas como su principal inspiración y razón de estar aquí. Es más: buscan donde hay turbulencias y adversidad para hacer de ese reto su pasión.

Gracias a Bar Emprende, hace unos meses conocí a uno de esos líderes, Roberto Díaz, accionista y CEO de Club 51, quien es todo un buscador de problemas.

Roberto es contador público y estuvo 23 años trabajando en las finanzas corporativas de varias empresas. Siempre le atrajo llegar a compañías que tenían un problema crítico, que estaban al borde de la quiebra. Ahí encontraba su razón de ser. Comenzaba con el control financiero, creaba soluciones a los problemas y las convertía en organizaciones rentables.

En una comida de negocios, llegó por casualidad al Club 51 en la Torre Mayor, en Paseo de la Reforma, en pleno centro financiero de México, y se enamoró del lugar. Encontró uno de esos retos que tanto le apasionan: una empresa en medio de una grave crisis debido a la pandemia.

A partir de noviembre de 2020, en plena crisis sanitaria, Roberto se convirtió en accionista y director general del Club 51.

El punto de partida fue creer en la compañía para después resolver los problemas financieros y enfocarse en atraer de nuevo a miembros e invitados al club.

Primero, se implementó un protocolo contra COVID-19 único en el país y en el mundo, donde se requiere de una prueba de antígenos obligatoria para entrar a las instalaciones del club, sin ningún costo para sus miembros.

El club de negocios se convirtió en un espacio de trabajo, aprendizaje, networking y entretenimiento para el Top Management. Instaló oficinas virtuales para que sus socios puedan atender a sus clientes y a la par disfrutar de momentos de esparcimiento en el bar, el spa o el gimnasio.

En unos días estrenará el primer simulador de golf en lo alto de la Torre Mayor. En sus planes también está crear un hotel dentro del complejo para ampliar sus servicios. “La idea es romper conceptos y compartir con los demás clubes esta experiencia”, dice.

Para Roberto, a veces son necesarios los problemas y la turbulencia. Son momentos para tomar aire y nuevas energías, y estar listos para vencer los miedos. “Los que tomamos los riesgos sabemos que siempre hay una oportunidad en los momentos de crisis, esos somos los grandes ganadores.”

Genaro Mejía es periodista digital y de negocios con más de 20 años de experiencia y LinkedIn Top Voices 2019