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Duro y dale con Peña Nieto

Oootra vez Felipe Calderón convocó a Enrique Peña Nieto a una reunión cumbre en los Pinos para tratar de convencer al presidente electo que debe continuar con la estrategia de seguridad calderonista. 

Y es que todo parece indicar que Felipe Calderón no ha podido convencer, ni disuadir, ni persuadir a Peña Nieto de no hacerle cambios a su estrategia de guerra contra el narco, y de que la Policía Federal es lo máximo.

¿Algún agente del CISEN le iría con el chime al inquilino de los Pinos sobre lo que dijo el general Oscar Naranjo en su conferencia en el Tec de Santa Fe?

Oootra vez Felipe Calderón convocó a Enrique Peña Nieto a una reunión cumbre en los Pinos para tratar de convencer al presidente electo que debe continuar con la estrategia de seguridad calderonista. 

Y es que todo parece indicar que Felipe Calderón no ha podido convencer, ni disuadir, ni persuadir a Peña Nieto de no hacerle cambios a su estrategia de guerra contra el narco, y de que la Policía Federal es lo máximo.

¿Algún agente del CISEN le iría con el chime al inquilino de los Pinos sobre lo que dijo el general Oscar Naranjo en su conferencia en el Tec de Santa Fe?

“Haiga sido como haiga sido”, el hecho es que ayer, durante cinco larguísimas e interminables horas, Calderón le hizo un recuento a Peña Nieto de los “éxitos y logros” del gobierno en materia de seguridad.

Como si Peña Nieto fuera un personaje que acaba de llegar a México. 

¿Qué no habrá alguien que le diga a Calderón que Peña Nieto ganó, entre otras razones,  porque prometió cambiar la estrategia guerrera del gobierno? 

¿Coincidencia?

Coincidencia o no, el hecho es que después de que un alto funcionario del gobierno de los Estados Unidos aseguró que en lo de Tres Marías lo único que quedó claro fue que la Policía Federal iba a matar a los agentes de la CIA, un juez federal obsequió ayer la solicitud de la PGR para  extender el arraigo a los policías federales que participaron en el atentado. 

Lo que todavía no se entiende muy bien es por qué si los norteamericanos y millones de mexicanos no tienen ninguna duda que los policías federales tenían instrucciones de liquidar a los norteamericanos, la procuradora general de la República, Marisela Morales,  dice que todavía están investigado el caso.

Cenizas electorales 

Así como en 1988 fue incinerada la  documentación que podría haber acreditado el fraude electoral que presuntamente se cometió a favor de Carlos Salinas, el Instituto Federal Electoral acordó la destrucción de las boletas que podrían haber acreditado el fraude electoral del 2006. 

Como es natural, para los que sostienen que hubo fraude, y que pelearon hasta el final para que se preservara la documentación, lamentan la decisión del IFE. 

Aducen que aunque para efectos prácticos tener la seguridad de la existencia de un fraude a través de la prueba documental de las boletas, no tendría ninguna consecuencia. Hubiera sido bueno que algún día los mexicanos pudiéramos tener la certeza plena. 

En cambio otros sostienen que esos son hombres de poca fe. Porque no haría falta un papel para erradicar la convicción que existe en la conciencia de millones de mexicanos de que los resultados electorales de 2006 fueron tan falsos como lo sería una moneda de un millón de pesos.

Y si no, que le pregunten a cualquiera de los que votaron en 1988, incluido a Manuel Bartlett, cómo estuvo aquello de la caída del sistema. 

¿Quién dudaría aún sin evidencia física de boletas electorales, que las elecciones que organizaba Porfirio Díaz estaban plagadas de chapuzas?

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