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Opinión

En alguna ocasión, Octavio Paz, afirmó: “Dime cómo mueres y te diré quién eres”.

A la anterior cita del extinto Premio Nobel de Literatura, nosotros nos atrevemos a agregar: “Dime cómo vives y te diré quién eres”.

Porque en las últimas semanas, que podrían alargarse a meses, en el país han ocurrido hechos que mueven a la reflexión.

Derivado de la frase de Paz, se puede hablar del caso Tlatlaya, en el que presuntamente algunos integrantes del Ejército asesinaron a 22 personas (30 de junio); hay ocho personas bajo investigación.

El relator de la ONU, Christof Heyns, dijo que “el gobierno de México tiene la obligación de investigar a fondo, juzgar y sancionar a todos los presuntos casos de ejecuciones extralegales, arbitrarias o sumarias”.

El 9 de julio, en Puebla, semanas después de haberse aprobado la “Ley Bala”, una manifestación fue reprimida por la policía del virrey o gobernador del PAN, Rafael Moreno Valle; en esa ocasión, un niño indígena de 13 años de edad, José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, fue herido con una bala de goma que le provocó muerte cerebral. Posteriormente falleció.

El 26 de septiembre, la policía municipal, apoyados por fuerzas extrañas, reprimieron en Iguala, Guerrero, una manifestación de estudiantes normalistas cuyo saldo fue de 5 muertos, 25 heridos y 43 desaparecidos.

Apenas el 4 de octubre un grupo de pasajeros de un autobús de la línea San Pedro Santa Clara y habitantes de la colonia Tablas del Pozo, del municipio de Ecatepec, lincharon con piedras y palos a dos asaltantes; tres más huyeron.

Acerca de la segunda pregunta, dime cómo vives y te diré quién eres, sobran ejemplos. Van algunos de ellos:

El “exceso” de democracia que se goza en México a partir del año 2000  ratificó lo que antes de la alternancia ya se padecía, la prevalencia de virreinatos disfrazados de gubernaturas, que cada seis años se rifan en México, por llamarlo de alguna manera.

Los virreyes, conocidos como mandatarios estatales, “hacen” y dejan de hacer, esto último es lo más frecuente, y con ello el recuento de daños en la mayoría de las entidades federativas oscila de mal a grave.

Siguen los ejemplos: Ángel Heladio Aguirre Rivero, mandamás de Guerrero involucrado en dos hechos de sangre. Como priista fue parte de lo ocurrido en Aguas Blancas, 28 de junio de 1995 y como perredista tiene responsabilidad en la represión de Ayotzinapa, del pasado 26 de septiembre de 2014. En ambos acontecimientos hubo muertos.

Aguirre Rivero durante años ha vivido del erario y junto al erario. Pensó que al cambiar de partido, con la piel del Partido de la Revolución Democrática, su intolerancia se convertiría en “tolerancia”. Un virrey que pese a todo se mantiene como tal en territorio guerrerense.

El virreinato de Baja California Sur lo controla el panista adherente Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, cuya mentalidad empresarial debe ser una guía para sus demás colegas, pues la Casa Oficial, “El Caimancito”, fue remodelada con 70 millones de pesos para originalmente hospedar a los invitados especiales. Hoy funciona como un simple salón de fiestas y ahí fue el pasado 2 de agosto la boda de su sobrino Francisco Javier Covarrubias, con Karen Trejo.

El priista Egidio Torre Cantú, quien por cuestiones del destino se convirtió en virrey de Tamaulipas, en una encuesta realizada por el portal de noticias Editorial Sondeo, resultó el “Peor Gober” del país por lo cual obtuvo el premio “El Arenero Dorado”.

En México y en el extranjero todos tienen conocimiento de la inseguridad que impera en esa región del noreste del territorio nacional.

El 9 de abril Torre Cantú rechazó la necesidad de contar con un Comisionado de Seguridad pública en esa entidad, como sucede en Michoacán, ante el repunte de la violencia.

Sin embargo, el 13 de mayo, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, viajó a esa entidad para informar de la nueva estrategia de seguridad para Tamaulipas, que estriba en la desarticulación de organizaciones delictivas que operan en la entidad, así como sellar las rutas de tráfico ilícito.

En todo ese “dime cómo vives y te diré quién eres”, además de los virreyes disfrazados de gobernadores también existen líderes sindicales como Víctor Flores, que representa a los ferrocarrileros del país.

El caso de este dirigente sindical es bastante peculiar. Fue maestro de vals en Veracruz, para las quinceañeras. Pero ocurrieron hechos inusitados que hoy lo mantienen como el todopoderoso líder ferrocarrilero.

En Empalme, Sonora, hasta hace algún tiempo continuaba vigente la exigencia para aclarar el desvío de un mil 800 millones de pesos que perjudicaba a 54 mil jubilados. Víctor Flores no ha rendido cuentas  claras a su gremio en más de una ocasión

Al preparar su reelección para el año 2012, este dirigente, confesó con extrema y admirable humildad: “No tengo rivales. No hay nadie que como yo haga cosas buenas”.

Graco Ramírez, en varias ocasiones aspiró al gobierno de Morelos, hasta que se le hizo.

Buscó la gubernatura para demostrar que podía hacerla como virrey. Con ese cargo tiene un cheque en blanco para hacer lo que desee.

Además, se pone y quita disfraces a discreción. Porque así como aparece en escena como ecologista o ambientalista, también puede desempeñar un protagónico de empresario o hasta de dirigente partidista.

Y si en Jalisco, en los tiempos de Guillermo Cosío Vidaurri como mandatario estatal o virrey, había un “Papa…yo”, en Morelos se repite la historia, pues el hijastro de Graco Ramírez, en los numerosos negocios oficiales y extraoficiales, se escucha el grito “Papa…yo”.

Ante todos estos señalamientos, Graco el virrey salió al paso y calificó de “una pinche mentira” lo que se dice al respecto.

Que no es dueño del restaurante “Las Mañanitas”. Que no es propietario del equipo de futbol Zacatepec. Que nada tiene que ver con el parque Jardines de México (El Financiero, octubre 5).

Es la voz del virrey contra la voz del pueblo.

El enorme almanaque del dime cómo vives y te diré quién eres, hay otros involucrados, como son Jorge Luis Preciado (PAN), Emilio Gamboa Patrón (PRI) y Miguel Barbosa (PRD).

Siguen son los hechos:

Todos recordarán el caso de la hija de Humberto Benítez Treviño, entonces Procurador Federal del Consumidor, conocida como #ladyprofeco por aquello de haber movido influencias para castigar a los propietarios de un restaurante de la Colonia Roma.

Uno de los involucrados en este abuso de poder fue Roberto Figueroa Martínez, quien al final del día fue despedido de la Profeco debido a la prepotencia con la actuó.

Como sucede normalmente en nuestro país, se le apostó al olvido y pasada la tormenta, 88 senadores votaron a favor para que Figueroa Martínez se convirtiera en Secretario Administrativo de la Cámara Alta, pese haber sido suspendido por la Secretaría de la Función Pública, SPF.

En la capital del país hay más, específicamente en el Gobierno de la Ciudad, donde la Línea que valió Oro molido para ciertos funcionarios, todavía da mucho de qué hablar, desde el momento en que Marcelo Ebrard reta a Miguel Ángel Mancera para que ambos hablen de las irregularidades en la famosa Línea 12 del METRO.

“Los mariachis callaron…” fue parte de la canción que se debió haber escuchado en las oficinas del jefe de Gobierno.

Lorenzo Córdova, Ciro Murayama, Antonio Baños y el gatopardo 

Fueron seis meses de vida artificial la que tuvo el Instituto Nacional Electoral (INE). Hoy pocos creen en el nuevo arbitraje electoral.

El cambio de siglas solamente sirvió para exigir un aumento de cerca de 15 mil millones de pesos para las elecciones intermedias que se avecinan. Nada más.

Hoy, la dependencia electoral convertida en guarida del gatopardo, tiene la misma credibilidad o calificación que en el lapso en el que estuvo al frente Luis Carlos Ugalde o Leonardo Valdés Zurita. Es decir, de 5 para abajo.

Cuates y cuotas. Cuotas y cuates. 

Los que saben afirman que el INE “ciudadanizado” buscará que el Partido Revolucionario Institucional próximamente vaya por todas las canicas o el carro completo y aléguenle al “arbitro”.

Porque los ciudadanos Lorenzo Córdova, Ciro Murayama, Benito Nacif y Antonio Baños, con la elección de los OPLES en diversas entidades, confirman que hay dados cargados o cartas marcadas en la cueva del gatopardo.

Oceanografía, Banamex y la opacidad

Sucedió hace tres días.

Javier Arrigunaga Gómez del Campo, que se desconoce si renunció o lo renunciaron, dejó la Dirección General del Grupo Financiero Banamex; como daño colateral, el banquero de marras observó también como se le desvanecía la Presidencia de la Asociación de Bancos de México, ABM.

Dicen los que saben que la renuncia o renunciada, son los coletazos que todavía se registran por el fraude de Oceanografía, cuya propiedad ¿es? ¿era? de Amado Yáñez.

Que con las maniobras fraudulentas de Yáñez este puso en duda toda la estructura de control y prevención de fraudes de Banamex.

El hilo continúa rompiéndose por lo más delgado, como lo establece la Ley Textil Mexicana.

Han transcurrido meses y la opacidad en el caso sigue su curso.

Gran interrogante

¿A poco hasta ahora se enteraron de cómo trabajaba el presidente municipal de Iguala, Guerrero, José Luis Abarca?

Que conteste, arriba a mi izquierda.

Aquí tenemos a un caballero Doctor: Ángel Heladio Aguirre Rivero.

Vale recordar al Doctor IQ. 

¡Sorpresa! En el perredismo

Lo ocurrido ayer en el PRD con Carlos Navarrete, confirma la crónica de una imposición largamente anunciada. Ahora “Los Chuchos” tienen a un ujier.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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