“Dijo que se desesperó. Me dio una cachetada tan fuerte que hasta mi cuello tronó. Me punzaba la mejilla. No fue solo el golpe lo que dolía, eran también todos los insultos y los calificativos que me decía. Fueron días tristes”, dijo Mayra al recordar la violencia que sufrió por parte de su pareja.

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La razón de la fecha se remonta al asesinato cometido el 25 de noviembre de 1960 contra las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas dominicanas que luchaban por los derechos de las mujeres.

Es por eso que cada 25, mes con mes, conmemoramos el Día Naranja.

La violencia contra la mujer es una epidemia que, lejos de ir para abajo, aumenta. En México, 66 por ciento de las mujeres mayores de 18 años la han sufrido al menos una vez en su vida.

Las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que los feminicidios han aumentado un 137 por ciento en los últimos cinco años.

Se estima que, al día, pierden la vida once mujeres, entre ellas, niñas y adolescentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que una de cada tres mujeres en México ha sufrido violencia física o sexual.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, realizada en 2016 por el INEGI, dos de cada tres mujeres en México han sufrido al menos un acto de violencia por su pareja.

Estas cifras reflejan que la violencia de género se ha normalizado, y lamentablemente, es algo cotidiano que comienza por callar a una mujer hasta asesinarla.

La violencia contra nosotras tiene muchas caras, la física, emocional, económica, sexual, política, desigualdad laboral y salarial, inequidad en las tareas del hogar o misógina, por mencionar algunas.

Perla Acosta, directora de Más Sueños, dijo en una entrevista que dar dinero para el combate a los feminicidios a través de la Alerta de Violencia de Género (AVG), es bueno, sin embargo, se requiere una estrategia integral con los tres órdenes de Gobierno para avanzar, pues es un tema estructural que no se puede erradicar de la noche a la mañana.

“La violencia ha imperado desde hace muchos años. No podemos ponerle un curita y ya, no podemos cambiar los años atrás y que se resuelvan rápido. La violencia es un sistema que ya generó una estructura que no se ha atendido”, señaló.

No podría más que coincidir con Perla en que la violencia hacia nosotras es estructural, porque, como se dice, crecimos en una cultura machista, en donde el pacto patriarcal nos ha puesto contra la pared.

Afortunadamente, en la actualidad, las nuevas generaciones y las que aún quedamos, trabajamos día a día porque el pacto patriarcal se desvanezca, porque ya no nos conformamos, ya no callamos, ya denunciamos.

Es reconfortante observar que a esta lucha contra la violencia hoy se suman más hombres, para así construir una nueva masculinidad. Una en donde seamos pares, en donde vivamos en equidad e igualdad.

Que la lucha contra la violencia a las mujeres no pare hasta que llegue, por fin, el día de “Ni Una Más”.