Dos historias jugaron el rol protagónico de la jornada, irónicamente no surgieron del oro de los campeones, sino del bronce que marca el destino implacable, o el pódium … ¡o nada!

Las historias de esta jornada  de lunes se escriben en las impactantes montañas de Krasnaya Polyana, en el esplendor de la Cordillera del Cáucaso. 

Apenas son 40 kilómetros de distancia con la zona de playas de Sochi y el clima y la vegetación cambian radicalmente. El viento frío cala hasta la médula y hay que aprender de esta gente que el calor del cuerpo se mantiene de adentro hacia fuera, y conste, no es con tragos de alcohol, es con ropa térmica de fibra ajustada y luego la chamarra a prueba de vientos. 

Llegamos vía el tren recién inaugurado para estos Juegos y la gente se divide en las zonas de pistas de descenso, Cross Country, el “Tubo” skate boarding, la enorme pista de los bobsled.

Los oros noruegos…

Eran el atractivo de la jornada con el legendario Ole Einar Bjoerdalen, ya pronunciar su nombre es un triunfo, y sus 11 medallas que al terminar la mitad de la jornadas se convierten en 12 para sumarse a las leyendas olímpicas de todos rubros, Phelps y Spitz incluidos.

Esa medalla 12 iguala la marca de su compatriota y “casi tocayo” Bjorn Dahelie, y faltaba la competencia de la noche, la que podría ponerlo como líder de todos los tiempos invernales.

La jornada nocturna es un reto mayor, persecución individual arrancando con los tiempos del “Sprint” de la jornada dominical, la del oro para Ole en su decimosegunda medalla. ( 7 oros, 4 platas y un bronce) .

El arranque es espectacular, Ole tenía solo un segundo de ventaja sobre su más cercano perseguidor, el austriaco Domink Landertinger, y dos sobre el checo Jaroslav Soukup, la jauría vendría después. En esta prueba hay que recorrer cinco vueltas de 2.5 kilómeteros y además tener el temple y control para detenerse a disparar cuatro tiros, por cada tiro fallado son 150 metros extra de penalización, fue una prueba dramática. Ole toma la punta para ser presionado de inmediato, en una curva cerrada pierde el control, cae, se recupera, pero esos segundos son fundamentales cuando al final los franceses Fourcade y Beatrix hacen el 1- 3 con el checo Moravec en segundo. Para Ole el peor de los resultados, el cuarto lugar, arañando no solo el bronce y pódium, sino la gloria de ser, a sus 40 años, el máximo medallista de todos los tiempos Olímpicos invernales.

¿Y a esta quién la llamó?

Al arrancar la jornada con un sol esplendoroso, en contraste con la jornada de ayer en la que las nubes dominaron la escena, el descenso femenil presentaba dos retos en el Súper – Combinado. Hay que realizar dos descensos, uno en pista limpia y el segundo el slalom, la prueba con obstáculos, la ganadora es la que menor tiempo alcanza en la suma de los dos eventos, uno muy temprano y el otro al filo del mediodía.

Las favoritas sin duda las alemanas y austriacas, ante la ausencia  por operación de rodilla de la campeonísima norteamericana Lindsay Vonn, la novia del Tiger Woods.

La competencia transcurría de acuerdo al script, hasta que aparece la californiana Julia Mancuso, plata en Vancouver 2010 y con fama de crecerse en las pruebas grandes. Sí, la misma a quien se cuestionó su presencia en el equipo de Estados Unidos a pesar de su palmarés Olímpico y Mundial, claro, había justificación para dudar cuando en toda esta temporada apenas alcanzó un solo top 10. Irregularidad, falta de consistencia, pequeños errores y fallas que la sacaron del pódium y de los reflectores olímpicos,  solo que la competencia grande de estos cuatro años está en Sochi .

Inesperadamente en el descenso libre de la mañana, Julia se sublima colocándose en la punta, lo que irónicamente la relaja en lugar de presionarla. 

Cambio de botas…

En esas cuatro horas de intermedio, Julia sale a platicar muy breve con periodistas norteamericanos a los que después yo cuestiono con el clásico “ ¿qué te dijo?..” a lo que me responde uno de ellos suponiendo sin saber que esta no es mi especialidad: “ El cambio de botas le afectó, pero parece dominarlo ya …” hago como que eso suponía y me retiro a esperar la competencia. 

El descenso va en forma normal, Julia hace un recorrido conservador para no caer en penalizaciones y de forma inesperada se mete al bronce, detrás de María Hoelf y Nicole Hosp. Es un bronce que vale más que oro para esta esquiadora de 29 años y una sonrisa cautivadora, o más bien retadora.

El clima de California

Al final los expertos señalan que esta medalla se debe también a que las condiciones de la competencia fueron muy parecidas a lo que se tiene en las montañas de California, en Saw Valley, sede de los Olímpicos de 1960 y hogar natural de muchos esquiadores norteamericanos.

Clima o no clima es igual, Julia Mancuso se convierte además en la primera mujer norteamericana, incluída la legendaria Picabo Street,  en alcanzar cuatro medallas en los descensos Olímpicos.

Va por el abuelo

La emoción no le permite descanso, concede entrevistas, se abraza con su familia y luego declara en voz alta : “…Esta medalla va por mi abuelo Denny que murió el año pasado, gracias a él estoy aquí, el me mostró el camino… Es por ti, Abuelo, seguro me viste desde el cielo…”

Así de fácil …

La NHL amenaza
Todo apunta a que en los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea 2018, la NHL no prestará a sus jugadores de cualquier nacionalidad, las razones y argumentos son muchos y de peso.

De entrada, la rivalidad surgida hace unos 10 años se ha diluido, solo la de Rusia-Estados Unidos prevalece-, por lo que la NHL comienza a dar pasos en el sentido de revivir el Campeonato Mundial de Hockey como máximo evento por naciones. 

Este  se jugaría después de la temporada regular de la NHL, que hoy vive un receso  olímpico de 16 días, lo que se traduce en una enorme dificultad para que al reinicio de la temporada la gente se enganche.

Corea no tiene tradición de hockey sobre hielo, y como los partidos se darían mas allá de la media noche en Estados Unidos,  el impacto se diluye. Esto es apenas el comienzo, las negociaciones con el COI  iniciarán en un par de semanas.