Las redes sociales se han convertido en obituarios cotidianos que reflejan el dolor de cientos de miles de familias. Hoy son las encargadas de desnudar la realidad por la que atraviesa el país.

Son las redes sociales el único camino para decir adiós o hasta pronto a los seres amados ante la imposibilidad de despedirnos como sucedía antes de la pandemia.

Nunca sabremos en realidad cuántas muertes eran evitables, pero lo que sí sabemos, es que el encargado de la pandemia, el “científico” López-Gatell, mandó al cesto de la basura a la ciencia para tener como única ruta su soberbia, esa que políticamente lo ha engolosinado con consecuencias criminales.

Todo advierte que este obituario será aún mayor, pues lejos de reconocer que es urgente cambiar la estrategia para enfrentar la pandemia, los contagios y las muertes, éstos se multiplican diariamente.

Ante la indiferencia del dolor ajeno, las redes sociales seguirán siendo los llamados de desesperación para conseguir un tanque de oxígeno, para saber de la disponibilidad hospitalaria, para pedir con urgencia una ambulancia, para elevar una plegaria o para guardar silencio.

Las redes sociales hoy no sólo siguen siendo un campo de batalla por los discursos de odio que dividen a nuestro país, sino también un obituario masivo en donde el duelo y la pesadumbre se han convertido en el mensaje del día.

“Acaba de morir nuestro compañero el doctor Arturo Moreno Ramírez, hematólogo oncólogo pediatra de amplia trayectoria, víctima de complicaciones por covid. Una gran pérdida para los niños. Cuídense”, escribe Sergio Assia.

“Hemos ganado en el cielo un buen sacerdote y comunicador, al mismo tiempo hemos perdido a un gran amigo aquí en la tierra. En Dios descanses padre Víctor Manuel Díaz Mendoza”, redacta el secretariado del Episcopado Mexicano.

Mar comenta: “Ustedes no lo saben, pero ayer este mundo perdió a una persona extraordinaria. De esas que casi no hay y que tanta falta hacen. Me adoptó como su sobrina hace mil años y el covid se lo llevó. Descansa en paz tío Miguel. Gracias por siempre estar”.

La doctora Damaris Fany dice: “Hace un momento acaba de fallecer un compañero nuestro. La esposa está afuera inconsolable y me sobran las ganas de abrazarla, pero no puedo. Se me parte el corazón”.

“Fallecieron los colegas @plaquetagen y su pareja por covid, no tuve la fortuna de conocerlos, pero sin duda el corazón se hace chico cuando uno se entera de algo así. Mi más sentido pésame a sus familiares y que Dios los tenga en su gloria”, da cuenta el doctor Mauricio Ortiz.

Y Mariana describe: “Mi corazón y el de todos mis hermanos y hermanas está destrozado.El 2020 se llevó a mi papá y a mi mamá con cinco días de diferencia. Estos días vividos son los más tristes de mi vida, los más terribles y sombríos. Nada será lo mismo. Ambos inseparables, amorosos hasta el final”.

Urge oxígeno, urgen vacunas, urge reconocer la realidad, urge despolitizar, urge la suma de esfuerzos, de apoyos por encima de ideologías, colores y resabios, urge salvar vidas.