No existe otra explicación para describir, analizar y comprender las razones por la cuales el piloto F1 Romain Grosjean resultó “solo” con quemaduras y golpes contusos, después de estrellar su HAAS-FERRARI contra el guardarail, protector de acero, en el demandante Circuito Internacional de Shakir, cerca de Manama, la capital del Reino de Baréin.

LOS MUCHOS FACTORES

Como en todo accidente se reúnen muchos factores y coincidencias, desde lo sorpresivo, inesperado, capacidad de reacción, hasta los factores de previsión, medidas y sistemas de seguridad, elementos, aparatos que disminuyan las consecuencias de estos riesgos, hasta la temporalidad y momento de “esa” sorpresiva situación. El Circuito Shakir cumplía todos los protocolos de seguridad con zonas de escape en caso de despiste, los guardarails y aperturas protegidas para ingreso de ambulancias y grúas, el equipamiento temporal de Bomberos, Médicos, auxiliares de pista, todo en orden. El auto Haas-Ferrari cumplía sobradamente los estrictos protocolos de seguridad impuestos, probados y certificados constantemente con todo rigor por la FIA. El equipamiento del piloto Romain Grosjean también cumplía cabalmente con estos requisitos.

LISTOS PARA LOS ACCIDENTES GRAVES

“Estamos preparados y entrenamos constantemente para reaccionar a cualquier accidente durante todo el proceso, desde entrenamientos hasta las carreras, tenemos múltiples accidentes desde pequeños hasta medianos, pero estamos preparados para ese accidente grave que ocurre, por fortuna, muy esporádicamente”, me comentó hace algunos años uno de los médicos encargados de la seguridad en pista.   El Gran Premio arrancó con la concentración de los equipos de seguridad de costumbre, el auto de seguridad que acompaña la primera vuelta de cada carrera atrás de la última fila de autos, conducido desde hace casi una década por el expiloto alemán   Bernd Maylander, llevando a bordo al sudafricano Dr. Ian Roberts, jefe de Servicios Médicos de F1, el auto rodaba muy cerca del grupo final, porque era apenas la primera vuelta, por esto llegó al lugar del siniestro en solo unos segundos, corriendo al auto incendiado y auxiliando, a riesgo de su propia vida, a Grosjean, que por fortuna no perdió el conocimiento y pudo zafarse del cinturón de 5 puntos de seguridad y, literalmente, salir de entre las llamas.

EL HALO SALVADOR

Hace un par de años muchos colegas y críticos de F1, incluido yo, criticamos el “Halo de Seguridad”, un “parabrisas sin vidrio” que hizo ver casi ridículos a los Formula Uno, y hasta a los Indy, el HAAS-FERRARI chocó de frente al guardarail a 221 KPH, atravesándolo como cuchillo en mantequilla, sin el Halo, Romain Grosjean hubiera sido decapitado. El auto se rompe en dos partes desintegrándose la carrocería como cáscara de cebolla, situación prevista, dejando al piloto en el habitáculo de fibra de carbono, algo así como una tina casi cerrada, lo cual salvó al piloto de romperse piernas y eventualmente morir por el golpe. El combustible explota al formar una fisura del tanque elástico, explotando al contacto con la batería ubicada la mitad del auto. Grosjean salta de la “tina” con las llamas a punto de superar la capacidad  de su resistencia al fuego, mientras el Dr. Roberts lo jalaba, los bomberos actuaban en sincronía, unos atacaban el fuego del auto y otro rociaba con la espuma al piloto que tenía  fuego en el traje. La ambulancia especializada llegó al sitio unos segundos después, iniciando los protocolos de emergencia y posterior traslado al hospital vía un helicóptero especializado. Controlado el fuego, los oficiales y trabajadores del Circuito Shakir procedieron a reparar la pista y el guardarail en menos de una hora.

Como en todo accidente las circunstancias y coincidencias se precipitaron como efecto dominó. La ciencia hizo lo suyo, las coincidencias de tiempos aleatorios que permitieron a los cuerpos médicos y bomberos actuar de forma extraordinaria son de las llamadas “diosidencias”, soy hombre de fe y de ciencia, no están reñidas como muchos se empeñan en verlo, no discuto, solo me baso al cien en la ciencia, lo demás es cosa de fe, y sí, aquí coinciden, ciencia y fe… así de fácil…