Llega la caballería federal: Ejército, Policía Federal y Marina, y lo primero que se les ocurre hacer, antes de acabar con el crimen, con los cobradores de piso y de tomar las cabezas de los líderes de los grupos criminales, lo que hacen, es desarmar a las autodefensas.

En su editorial del miércoles pasado, Leo Zuckermann bien nos abre los ojos sobre los tipos de autodefensa que vivimos los mexicanos, todos los días.

La autodefensa que ejercemos cuando elevamos nuestras bardas, ponemos sistemas de seguridad, cerramos nuestras calles con plumas y casetas de vigilancia, compramos un carro blindado o contratamos una escolta de seguridad.

La autodefensa que ejerce la población civil, al construir escuelas, hospitales y sistemas de transportes privados, cuando no se está conforme con los servicios públicos que el gobierno le ofrece.

O bien la autodefensa, la última que la sociedad quiere considerar, pero en ocasiones no tiene otro remedio, que es la autodefensa con las armas. Esa a la que los michoacanos han tenido que llegar rebasados por un gobierno fallido.

El sacerdote Gregorio López, mejor conocido como el “Padre Goyo”, declaró la semana pasada ante varios medios de comunicación, una realidad diferente a la maquillada por el gobierno, sobre la situación que vive Michoacán.

“He afirmado que esta estrategia del gobierno de meter policías es una farsa”, comenzó el “Padre Goyo” diciendo. “Hay un grupo de Templarios vestidos de periodistas paseándose en las narices de los propios policías, tomándoles fotos. Están aquí en la plaza, comiendo, tomando helado, riéndose de todo lo que el gobierno está haciendo”. 

Y así, en 7 minutos el padre reveló una radiografía dura. 

El “Padre Goyo”, arriesgando su vida, llama títeres y tarugos a todo el gobierno comenzando por el gobernador Vallejo, que asegura, está trabajando para los Templarios.

Y puede ser. A la sociedad nos quedada la duda de la estrategia seguida por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. ¿Por qué atacar primero a los autodefensas? ¿A quién están protegiendo entonces?

¿Qué haríamos si un día el gobierno promulgaran una ley que nos obligara a derribar nuestras bardas. Prohibiera traer autos blindados. O escoltas? Seguro les demandaríamos a ellos que primero nos dotaran de un clima de seguridad antes exigir desprotegernos.

¿Porque sacrificar a los autodefensas? Quitarles las armas antes de recuperar la gobernabilidad de Michoacán es una sentencia de muerte para todos aquellos buscan recuperar sus tierras y su Estado.

El “Padre Goyo” habla contundente. Tomar el gobierno parece la única opción de los michoacanos. No nos sorprenda. En México los sacerdotes han sido bastión de cambio. Miguel Hidalgo, José María Morelos, Samuel Ruiz y muchos otros han dejado de ser testigos para ser protagonistas de cambios radicales.