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De mota, gansitos y sabritas

Es curioso que cuando el país vive un momento intenso en cuanto a tres reformas:  la política, la energética y la fiscal, salga a relucir con bombo y platillo el tema de la legalización  de la mariguana en México.

Ante esto, hay varios puntos a valorar que van más allá de un sí, o un no rotundo.  

Por un lado, al legalizar la mota, éste tema se convertiría en un asunto de salud pública y no de seguridad.

He aquí entonces el gran problema:  el sistema de salud pública en nuestro país está en  coma.  

Es curioso que cuando el país vive un momento intenso en cuanto a tres reformas:  la política, la energética y la fiscal, salga a relucir con bombo y platillo el tema de la legalización  de la mariguana en México.

Ante esto, hay varios puntos a valorar que van más allá de un sí, o un no rotundo.  

Por un lado, al legalizar la mota, éste tema se convertiría en un asunto de salud pública y no de seguridad.

He aquí entonces el gran problema:  el sistema de salud pública en nuestro país está en  coma.  

Es decir, está semiquebrado y en cuanto al abastecimiento de sus medicinas se refiere, hay un desfalco y la carencia de éstos en una de las quejas constantes de los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social. 

Si lo dudas, acude a algún centro de salud y pide una cita y que te surtan tu receta.  

Verás que te agendarán, a lo menos, para tres semanas después y no importa qué tan enfermo o que tanta urgencia tengas.  

Además, las instalaciones son deficientes y cuando te acerques a pedir que te surtan la receta, muchos medicamentos simplemente no los tendrán. 

Es el pan de todos los días en el IMSS. 

Y si de ocupar una cama se trata, pues hasta para parir apuran a las mujeres porque la lista de espera es larga y no hay suficiente lugar.

Además, habremos de sumarle el problema tan grande de la obesidad y la diabetes que existe en México y que ya no puede sostener con sus finanzas el sistema.  

Entonces, si  ahora pensamos desbalancear más el sistema de salud pública con incluirle la atención, supervisión e internamiento o abastecimiento de la mariguana a  quienes lo necesiten,  ¡menos  alcanzará!…

Ante la legalización de  la mariguana se deberá supervisar que sea un  producto “limpio”, es decir, sin alteraciones y multar cuando se requiera hacerlo.  

Entonces la pregunta es: ¿con qué inspectores piensan hacerlo? 

Si no han podido ni cubrir el tema de la ley antitabaco en los antros y espacios en la mayoría de las ciudades del país, por falta de recursos humanos y económicos. 

Pero tal vez el problema mayor está en ¿cómo pondrá los límites un gobierno que no ha podido parar la venta de comida “chatarra” en las escuelas públicas? 

Lo anterior, porque la presión de los grandes mercados y empresarios detuvieron la prohibición. 

¿Podrá entonces parar la Federación a los narcotraficantes convertidos en empresarios?  

Pues lo dudo mucho, sino pudieron con los que venden las papitas.  

Un país que vive muy alejado del Estado de Derecho y que aún no ha podido sustentarse en la honestidad, sino que utiliza la “mordida” y la corrupción como sustitución a la legalidad, difícilmente debe legalizar la mariguana.

Definitivamente que este tema requiere análisis, discusión y solución. 

Pero no es el tema central en el país y mucho menos para hacernos ver a la mota como la solución, después de que nos aumentan los impuestos y la gasolina cada mes.  

Usted dirá si esto es un distractor, o si en realidad vamos a elegir entre mota, Pemex o IVA.  

Yo ya decidí.

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