Trabajaba de las 8:00 de la mañana a las 11:30 de la noche. Noemí Zozaya cubría dos puestos simultáneos en un gran banco y no tenía tiempo de nada. Empezó con taquicardias y estrés. No podía dormir. Dejó de comer por largos periodos. El estrés y la ansiedad la llevaron a la depresión.

“No se lo deseo ni a mi peor enemigo”, dice Noemí, cuya carrera comenzó como abogada laboralista. Su trabajo consistía en atender demandas laborales, tratar con sindicatos y despedir a personas.

En esas confrontaciones se dio cuenta de que 98 por ciento de las demandas no son para reclamar derechos laborales, sino para desquitarse de los malos jefes. “La gente no abandona empresas, abandona a malos jefes”, asegura.

Esas dos experiencias profesionales previas, una como abogada laboralista y la otra viviendo en carne propia los estragos del burnout, la llevaron a encontrar su propósito en la vida.

Noemí y Jorge Rosas, su socio, se inspiraron en el libro y movimiento Delivering Happiness, creado por Tony Hsieh, fundador de Zappos.com, cuya tesis central plantea que un modelo de negocios basado en la felicidad de todos sus miembros ayuda a tener una mayor productividad y beneficios a largo plazo.

Así, en 2019, fundaron Delivering Happiness México, una consultoría donde se dedican a acompañar a las empresas para crear una cultura más feliz y, con ello, tener un negocio más rentable.

“Las personas no son el principal recurso de la empresa; las personas son la empresa”, dice Noemí. Por eso los líderes deben centrarse en crear un ambiente donde todos los miembros del equipo puedan desarrollarse en plenitud.

“La cultura de un lugar de trabajo (los valores, normas y prácticas de una organización) tiene un gran impacto en nuestra felicidad y éxito”, dice Adam Grant, escritor, profesor de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania, experto en psicología organizacional.

Y son los líderes los que tienen la misión de desarrollar esa cultura de felicidad en el trabajo. “Los malos jefes mantienen a las personas atrapadas en trabajos sin salida. Los buenos jefes crean oportunidades para que las personas crezcan y avancen”, dice Grant.

Esto es aún más urgente después de la pandemia, que ha disparado las enfermedades emocionales y mentales de los trabajadores a niveles alarmantes, provocando altas pérdidas en la productividad y generando costos por ausentismo o excesiva rotación de personal.

La clave, dice Noemí, está en que los líderes logren conectar el propósito superior de su empresa con el propósito de vida de cada uno de sus colaboradores. “Tienes que estar súper apasionado y enamorado de tu trabajo porque, si es así, vas a estudiar más, vas a investigar más, le vas a dedicar más horas, más cariño a lo que haces y, por lo tanto, vas a ser exitoso.”

Así que si eres un mal jefe y eres responsable de un equipo infeliz, ¡cambia o renuncia! Y si estás enfrentando a un mal jefe o a una empresa que te hace infeliz tampoco te queda otra: ¡renuncia y ve a donde seas feliz!

Genaro Mejía es periodista digital y de negocios con más de 20 años de experiencia y LinkedIn Top Voices 2019