Decimos que nadie en su juicio puede negar la crisis ambiental que vive Nuevo León, sobre todo Monterrey y su zona metropolitana.

Es un estado que ha sufrido los efectos de la sequía, de la contaminación, de la desertificación, de la destrucción de las montañas, de la pérdida de los elementos naturales.

No tenemos aire limpio, no tenemos espacios verdes y estamos depredando sin ninguna razón, sin ningún sentido, las montañas.

No tenemos pulmones urbanos, no tenemos bosques urbanos, tenemos una carencia tremenda de áreas verdes en los 12 municipios conurbados de Monterrey.

Es tiempo de que pensemos que estamos ya en la etapa del cambio climático que tiene efectos destructivos. Es aterrador lo que está pasando en el planeta, y en el mismo México.

Tenemos un parque vehicular obsoleto, totalmente contaminante. La vialidad está colapsada, ya no hay horas pico. Pero sobre todo el transporte urbano: ya son puras chatarras, puras chimeneas.

Y parece ser que todavía no nos “cae el veinte” que hay que atender ese problema con dinero, con medidas sustentables, sostenibles.

Esa es la razón por la que insistimos sobre el déficit de áreas verdes. El déficit de pulmones urbanos nos lleva a no poder descarbonizar el aire, y por lo tanto no vamos a poder limpiar nunca la contaminación.

La premisa fundamental de reducir la contaminación es descarbonizar el aire, que se hace con muchos árboles, con muchos pulmones urbanos y con muchas áreas verdes.

 

Twitter: GMtzBerlanga.