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Opinión

A partir de la conjunción catastrófica del Covid-19, la caída de las Bolsas de Valores y del precio del petróleo en el mundo, cientos de noticias falsas nos bombardean día y noche, muchas de las cuales buscan culpar, sobre todo por la caída estrepitosa del peso ante el dólar, al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la actual administración.

Estas noticias falsas son consumidas y reproducidas por algunas personas y medios de comunicación como borregos, para criticar al Gobierno de la Cuarta Transformación, creyéndolas y difundiéndolas sin cuestionar ni verificar fuentes o buscar el hilo del por qué se dice tal cosa, y más aún, sin tener conocimiento real de política o economía.

Es decir, una tragedia social y de salud como la que atravesamos en México a causa del Covid-19, con consecuencias globales y que por lo tanto afectan al peso mexicano, viene acompañada de la exigencia por encontrar a un responsable de la misma, a quién echarle la culpa, encontrar un chivo expiatorio.

Esto hace que se pierda la vista a nuestro alrededor, porque los mexicanos somos solidarios, lo que se ha demostrado en casos como los terremotos, donde hemos visto escenas heroicas que dignifican lo humanitario del pueblo mexicano. Sin embargo, la contrariedad viene después de la tragedia, cuando aparecen la desconfianza, la incredulidad, el escepticismo y el sálvese quien pueda y como pueda.

Primero que nada tenemos que ser conscientes de que este virus existe, pero no podemos ni debemos colocar en nuestra mente que el coronavirus es igual a muerte. De acuerdo a las palabras del intelectual estadounidense Noam Chomsky, no podemos creer que el Covid-19 se haya propagado intencionalmente con fines políticos, como se ha especulado, sin embargo, las consecuencias en la economía global serán grandes y catastróficas, con diferentes magnitudes e intensidades dependiendo de los países, debido al colapso de los sistemas de salud.

Esta crisis global se debe en buena medida a los gobiernos neoliberales de muchos países, y México no escapará y enfrentará un segundo año consecutivo de contracción, aunque lo que está por verse es la magnitud de la caída.

En este momento el escenario para México es de recesión. Será difícil que la economía tenga crecimiento positivo, como lo han asegurado varios economistas expertos en el tema, debido a que la mexicana es una economía abierta a un comercio internacional que ahora se está congelando y dependemos de nuestras exportaciones de petróleo y de otras materias primas, así como del turismo y las remesas, obviamente, sobre todo de Estados Unidos que al enfrentar una desaceleración por esta enfermedad dará un fuerte azote a nuestro país.

Un análisis del Servicio de Estudios BBVA Research, de Grupo BBVA México, estima que la caída del PIB este año será de 4.5 por ciento con un escenario a la baja en caso de que en el verano la enfermedad no esté controlada.

Lo que realmente resulta mortal para la economía mexicana es el aislamiento que parará la actividad económica en el corto plazo, con los efectos de una crisis económica que dejará a miles de personas sin empleo, sin servicios y eventualmente sin comida; sin embargo, en contraparte, el aislamiento es el mejor aliado para que la caída en la actividad económica tenga la menor duración posible y para que el rebote llegue lo antes y con la mayor fuerza posible.

Es decir, sea como sea México no la tiene fácil, la inmensa mayoría de la población cae en la tercerización del empleo, es decir, se desempeña en el sector servicios o comercio y no vive de un sueldo fijo, la inmensa mayoría vive al día y con el aislamiento dejará de generar ingresos un día en el que simplemente no tendrá qué comer; en palabras del empresario Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas “no moriremos de coronavirus, sino de hambre”

En este contexto, debemos de dejar de buscar culpables para que sea más fácil de sobrellevar la tragedia que tenemos encima y visualizar que esto es mundial, que países de primer mundo están colapsados ante la situación, que no se trata de crucificar al mensajero de las malas noticias, así sean para prevenirnos de males mayores.

Los mexicanos debemos prepararnos solidariamente y tener en mente que la crisis ya está encima, debemos buscar estar a la altura para enfrentarla y salir lo menos dañados como país, sin levantar dedos enjuiciadores, una pandemia es ya un flagelo terrible, más las consecuencias económicas que se vienen, para que además convirtamos esta situación en una epidemia de odio hacia dentro de nuestro México.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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