Cuando una comunidad se contagia de anomia, requiere una inyección urgente de valores y fuerza interior para seguir adelante.

Se necesitan ánimo, certidumbre, señales que den esperanza para un pueblo ávido de orientación, claridad de rumbo y confianza.

Los seguidores, militantes o no, para seguir adelante, requieren muestras de unidad y poder, voces contundentes de lideres de convicción que den certeza a los combatienetes, de triunfo en la batalla que se aproxima.
Mensajes que toquen el alma de los involucrados; ánimo, fortaleza, esperanza y voluntad.

Cuando un líder, con sabiduría y humildad reconoce que no puede solo, construye alianzas, consenso, estrategias. Suma voluntades en la misma dirección.
Cuando los lideres se reúnen para analizar los distintos escenarios posibles deseables y no deseables, y concluyen que lo mejor es sumar fuerzas y caminar en la misma dirección, las posibilidades de éxito se agigantan.

Al fin reunidos, sin reproches, con los egos aplacados, con mente abierta y disposición para aportar experiencias y talentos, desde una nueva perspectiva, que va mas allá, del «yo quiero», al «juntos podemos hacerlo mejor» y hacerlo con lealtad a los intereses de nuestras comunidades y no a los propios, entonces, habremos dado un gran salto, para beneficio de nuestros pueblos.

Desde mi humilde trinchera, motivado por mi personal interés de proteger el presente y futuro de nuestros hijos y jóvenes, y de nosotros mismos; Brindo por la unidad y acuerdo de nuestros lideres y comunidades.

Brindo por el consenso y compromiso entre nuestros aliados. Brindo por la razón y el valor. Brindo por la determinación para no rendirse sin antes luchar. Brindo por un futuro seguro, justo y con bienestar social. Brindo por no abdicar de nuestras responsabilidades. Brindo, por el orgullo de ser mexiquenses y mexicanos.