El pasado fin de semana, asistí a un evento convocado por el denominado Frente Plural Mexiquense, celebrado en el gran municipio de Nezahualcóyotl. Un muy estimado amigo y compañero fue muy tenaz al convocarme al encuentro con diversos actores políticos y lideres mexiquenses, quienes, durante toda su vida, militaron en ciertos partidos políticos y que, por distintas razones, renunciaron a sus militancias.

No pocos de los asistentes fueron alcaldes, presidentes municipales, regidores, diputados locales y federales.

Han ganado y perdido elecciones, dirigieron a sus partidos y lo más importante, lucharon firmemente por sus propias convicciones.

Lideres sociales de todos los tiempos, mujeres y hombres de vasta experiencia, activistas que no se rindieron ante la exclusión de sus partidos, ni por la falta de espacios de representación y oportunidades, tampoco por las criticas rancias de quienes fueron sus compañeros, ni el desprecio de sus iguales, que cuando alcanzaron el poder, por el que juntos lucharon, fueron marginados.

Participaron por años como militantes, activistas, dirigentes en distintos momentos del PRD, VERDE ECOLOGISTA, PT, MC, PRI, sindicatos nacionales de la federación, diversas organizaciones sociales, lideres de lideres (si omito alguno me disculpo) que siguen haciendo retumbar sus voces de reclamo y combate, que incomodan a quienes tienen el poder. Que se indignan y siguen luchando porque creen en un mejor país.

Este es su punto de convergencia. «Tener un mejor país, un mejor estado, un mejor lugar para vivir en sus municipios originales, en síntesis, un mejor futuro para sus hijos»

El presidente municipal de Morena de este lugar, tristemente también se hizo presente, con sus intentos de boicot, para impedir que se realizará el evento. Su intención fracasó, porque, de cualquier modo, la asamblea se realizó, no en un auditorio como se programó originalmente, pero si, como en mis mejores tiempos; en la calle, a viva voz, arengando, convirtiendo la indignación, en activismo de combate.

La asamblea plural callejera se nutrió de entusiasmo, escuchamos respetuosamente voces encendidas, reflexivas propuestas y reclamos diversos, de mujeres y hombres, cada uno con el respaldo moral de su rica historia personal de activismo.

En medio de aquella pluralidad, comprendí mejor que «cada cabeza es un mundo» el punto es, escucharnos con atención y respeto, dialogar, entendernos, darnos cuenta, que sí podemos estar de acuerdo, generar consensos y sumar fuerzas, para alcanzar objetivos comunes.

En «corto» me saludaron amigos y viejos conocidos, me hablaron de las aspirantes del PRI a gobernadoras, del aspirante del PAN, también me saludaron e invitaron a participar con ellos, activistas de Monreal y Ebrard y la mayoría coinciden, que no permitirán que morena gane el estado de México el año próximo.

Los texcocanos que no quieren a Delfina, porque la conocen, saben bien, que, en su caso, ella no sería más que un títere de otros, que, aprovechando sus debilidades, utilizarían el poder del estado para beneficio propio.

En fin, esta asamblea popular, fue el encuentro vivo de un puñado de experiencias y puntos de vista divergentes y convergentes, que, sumados en una misma dirección, son un movimiento poderoso, digno de ser considerado parte de una gran alianza.

Ciertamente México es una sociedad plural y diversa, nadie tiene el monopolio de la verdad. El dialogo y el consenso en nuestro país suma soluciones, proyectos y voluntades.

Escucharnos los unos a los otros, abrirá siempre nuevas posibilidades, así como también, empodera y encuentra mejores maneras de hacer las cosas.

Somos una sociedad plural y diversa. Antes luchamos por la igualdad y ahora por la diversidad. Desde luego, ahora, por el respeto a la pluralidad.

La debilidad política de un gobierno, se muestra cuando pretende acabar con un decretazo, proyectos y visiones de quienes piensan distinto.
Trabajar en la construcción de consensos, siempre será mejor, que tratar de aplastar a las oposiciones.

México es un crisol de ideas y cosmovisiones, millones de mexicanos estamos ávidos de participar en la tarea de construir la mejor nación libre, democrática y justa, que aspiramos para todos los habitantes de esta gran nación.

La exclusión y polarización, mucho menos la denostación, son el camino. El dialogo y el consenso empodera el esfuerzo nacional. Respetar la pluralidad, es respetarnos a nosotros mismos.