Los cheques de los trabajadores aparecen con un recorte adicional por el aumento de los impuestos, en una economía que presenta una alta inflación. 

Desde el aumento de los precios de la gasolina y la turbosina, que afectan nuestros recorridos diarios al trabajo y la remota posibilidad de hacer un viaje, hasta la semanal cuenta del súper.

Los bolsillos sufren la perdida real del poder adquisitivo.

Las quejas en los cafés por una economía que se vislumbra seca, se suman a la ya cansada platica del retorno del caos en el tema de la inseguridad.

Y a pesar de que en marzo, el índice de confianza del consumo aumento 4 puntos, este índice viene en picada desde noviembre de 2013.

La tasa de desempleo aumento a 5.25, al mismo tiempo que se incrementó la economía informal.

Estos datos son consistentes con lo que ya sabemos: la reforma fiscal es un descalabro al sector empresarial que sostiene el empleo no gubernamental del país.

Y bien menciono, no gubernamental, porque ahora el único poseedor de los recursos es el gobierno que se engorda sin razón. 

El gobierno sigue apostando a ser el poseedor de todo el control. Ser el único dueño de los recursos, y con esto tener sometidos a todo el resto de los actores económicos que dependen de ellos.

¿Es esto un movimiento político para controlar aun más los hilos de todo el país?

¿Acaso no se llaman dictaduras aquellos sistemas que quieren tener todo el control de un pueblo, incluso el de su libertad de expresión?

Mientras tanto el Secretario de Hacienda podrá seguir declarando que la economía del país no está en recesión. Pero al final lo que cuenta es lo que todos comenzamos a percibir, una economía que viene con el pie en el freno.