“Presidente, ¿qué pasará si usted pierde la elección?”, le preguntó Elisabet Sabartés, la enviada del diario La Vanguardia.

“Nosotros no perdemos. Seguro. Pero mira, más seguro que el satélite Miranda está allá a 600 kilómetros. Es imposible que perdamos. Ese es nuestro destino: la victoria”, contestó el todavía presidente de Venezuela. Acto seguido, soltó una “perorata sobre Simón Bolívar en la batalla final contra los españoles”, cuenta Sabartés.

Y es que todo indica que la posibilidad de perder las elecciones del próximo domingo, en efecto, no está dentro de los planes del Comandante. Después de todo, aunque su rival haya logrado unir a la oposición y en su cierre de campaña del domingo pasado, convocado a más de un millón en Caracas, el líder bolivariano sigue siendo el Hombre Fuerte en Venezuela.

Cierto. El candidato opositor Henrique Capriles, un abogado de 40 años, superó por primera vez a Chávez en intención de voto, según la más reciente encuesta de Consultores 21. En agosto pasado, Capriles se ubicó en 47.7%, mientras que Chávez bajó a 45.9%, de acuerdo con la misma fuente.

Sin embargo, la brecha de 1.8 puntos está dentro del margen de error del estudio, de alrededor de 3.2 puntos porcentuales. Las cifras, que no han sido reveladas públicamente en Venezuela, fueron confirmadas el viernes pasado por Consultores 21.

En tanto, Chávez sigue al frente en la mayoría de las encuestas de firmas privadas. Pero la verdad es que la diferencia entre ambos difiere sustancialmente entre una encuesta y otra, mientras los dos equipos recorren el país intentando aniquilar la base de apoyo del contrario en la última semana de campaña.

Y el ambiente es tenso en Venezuela, cuentan los corresponsales extranjeros que han salido en estampida a cubrir lo que la mayoría opina podría ser el fin de los 14 años de hegemonía chavista en el país suramericano.

Pero, ojo, Chávez sigue siendo enormemente popular entre las clases pobres y los sectores rurales. Ahí están sus trincheras más leales. Y ahí aparece su rostro en cada motocicleta, coche, árbol y muro disponible.

Además de haber cultivado lealtades en el mejor estilo populista, el Comandante de 58 años cuenta con una serie de trucos incorporados al sistema para frenar una posible victoria de la oposición. Cuatro de los cinco escaños en la junta electoral los tienen sus incondicionales, por ejemplo.

Lo que sí está claro es que, si pierden, las elecciones del próximo domingo no son el fin de la guerra de la oposición. Es apenas su primera batalla como un solo puño y con un buen candidato.

No hay que olvidar que Chávez está enfermo. De ahí que surge otra pregunta: ¿Qué pasaría en una Venezuela chavista sin Chávez?