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Opinión

La revolución tecnológica es una explosión y no hay expertos sobre lo que realmente sucede, todos estamos aprendiendo y, en mayor o menor medida, todos los factores de vida humana están siendo impactados.

Es por eso que hay muertos, que no saben que están muertos. Que ese mundo que conocieron hace 40 años o más ya no existe.

Los sistemas educativos, basados en memorizar datos y estudiar en la biblioteca, están fuera de órbita. El desafío de la educación actual es enseñar el cómo manejar la nueva libertad adquirida al estar en el ciberespacio y administrar el cúmulo de conocimientos al que podemos acceder.

Los sistemas antiguos y cerrados conducen a reciclar lo viejo. Los modelos políticos y sus protagonistas viven en una realidad que persiste de manera inestable y eso se manifiesta claramente en las constantes crisis. Porque en el fondo no importa si llega al poder el PRI, el PAN o el PRD, si siempre son los mismos rostros, las mismas mañas y las mismas conductas. Chango viejo no aprende maroma nueva.

Los viejos partidos fueron diseñados como pirámides de poder, los jóvenes hacen redes que interactúan por múltiples intereses.

A pesar de que los vetustos partidos intentan también manipular a los jóvenes de la generación 132, su causa contra Televisa y los poderes fácticos, es una causa justa. 

Los jóvenes pueden sentirse decepcionados del México que ven y con toda razón. Ellos viven en una realidad dinámica y no perciben en sus experiencias concretas a buenos líderes. Ni los rostros empresariales, ni los personajes religiosos, ni sus intelectuales –y mucho menos sus políticos– les significan nada.

La generación 132 habla en otro lenguaje y en otra sintonía, los verdaderos estadistas pueden ver esa ola de renovación y aprovecharla, en lugar de intentar manipularla o cerrarle el paso.

Los jóvenes siempre son la esperanza entre generaciones y siempre habrá personajes que, frente a ellos, teman perder sus privilegios, cómo los viejos que se niegan a ser viejos.  

Por eso es lamentable que en el México de hoy robarse millones de pesos del sorteo Melate no sea  un delito grave; y en cambio, por marchar en domingo, cómo lo hicieron en León Guanajuato un puñado de jóvenes, fueran encerrados por la policía. 

Los jóvenes siempre representan la oportunidad de renovar la vida y permiten que una nueva bocanada de oxígeno transformador limpie el ambiente.  

Hace dos mil años un puñado de jóvenes siguieron a un Líder que partió la historia y transformó los sistemas: Más allá del miedo o la ambición, planteó la ecuación de amar al prójimo como a uno mismo. 

Pero claro, los “buenos” de la época los enjuiciaron y el status quo los persiguió.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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