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Opinión
Celuloide

Nuevamente llegó el momento de las lentejuelas, plataformas y lentes oscuros, ahora para darle turno a otra leyenda del rock británico, pero que sí sigue viva y todavía tiene batería para seguir tocando el piano, además de componer música que conmueve a generaciones.

El nacido como Reginald Kenneth Dwight y renombrado por mano propia como Elton Hercules John, es otro de los artistas que se suman a tener su película biográfica, Rocketman es justo el resultado que llegará a cines nacionales el 31 de mayo.

La cinta que fue dirigida por Dexter Fletcher —el cineasta que reemplazó a Bryan Singer cuando se vino un caos en la producción de Bohemian Rhapsody (2018)— logra transportar a los cinéfilos a la nostalgia de las décadas de los 70 y 80, además de darle un carácter de musical al largometraje que fue realizado con 41 millones de dólares.

El repaso a los mayores éxitos musicales de John es puntual en el filme, desde su infancia como prolífico pianista que aprendía melodías de oído, hasta su ascenso a la fama, excesos y vida de despilfarro por ser un amante de las compras.

El despliegue de los talentos a cuadro sobresale, Taron Egerton interpreta a John, Jamie Bell encarna al mejor amigo y letrista del cantante Bernie Taupin, más la actuación de Bryce Dallas Howard en el papel de la madre del músico, pero aunque haya un reparto estelar y una producción cuidada a detalle, la película peca de caer en un retrato complaciente.

Y es que al igual que la cinta del año pasado basada en la carrera de Freddie Mercury y Queen, es claro que vemos una visión a la medida, por quienes la patrocinan. En el caso de Bohemian Rhapsody, el producto fue pagado por los miembros sobrevivientes del cuarteto británico, y en Rocketman, John puso de su dinero.

El filme es disfrutable, se siente orgánico y para quienes gozan de ver musicales es una buena propuesta fantasiosa de lo vivido por Elton John, pero es justo eso, el exceso de fantasía y la carencia de realidad, la que en veces muestra una visión rosa del pasado, una vida que pudo haber sido “complicada” por el abuso de ser una celebridad, pero que al final se redime y sobresale el final feliz.

En comparación, Rocketman podría ser la Bohemian Rhapsody del 2019, pero ambas van por un mismo sendero, el de satisfacer a los fanáticos, melómanos y sobretodo a los productores que quisieron verse reflejados en pantalla grande.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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