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Opinión

La conquista de la última frontera, esa será la batalla máxima de la humanidad en el futuro, ganar terreno en la nada, en el espacio, más allá de este planeta, algo de lo que actualmente desconocemos, pero que ya podemos empezar a imaginar y elucubrar de maneras tan precisas, que da miedo acercarse a ese tiempo ulterior siniestro.

La búsqueda por el entendimiento de nuestra civilización, el reflexionar del porqué estamos aquí, hacia dónde vamos y de dónde venimos, esas preguntas por antonomasia que nos rondan desde hace siglos, se conjugan en ese infinito cósmico, que invita a mostrarnos lo pequeños que somos, en comparación con el grandioso universo.

Ahí, en la cercanía de un presente casi inmediato, pero todavía distante, es que se desarrolla la historia de un astronauta que cuestiona sus demonios internos: ¿Fue buen esposo? ¿Acaso ganó su egoísmo y prefirió su trabajo? Pero la duda más grande es ¿qué pasó con su padre?, quien abandonó el planeta en una misión de búsqueda de vida más allá de la Tierra.

Con estas interrogantes, es que nace la premisa de Ad Astra: Hacia las estrellas, largometraje protagonizado por Brad Pitt como Roy McBride, hombre espacial que es encomendado en una misión secreta para intentar contactar a su papá, quien partió en el proyecto Lima, también clasificado y dedicado a explorar los confines del Sistema Solar.

El cineasta James Gray, cuando anunció el proyecto en 2016, dijo que quería hacer la descripción más realista en una película de cómo podrían ser los viajes galácticos, bajo esta consigna, Ad Astra se acerca a otros grandes de la ciencia ficción como Interestelar (2014), Gravedad (2013) y la máxima exponente del género, 2001: odisea del espacio (1968).

“Es como si tuvieras Apocalypse Now y 2001 e hicieras una mezcla gigante y agregaras un poco más de Joseph Conrad ahí”, ha descrito Gray de Ad Astra y esto claramente se nota en el personaje de McBride.

Sin duda para lograr más este lenguaje de cosmonautas, Gray contó con la cinefotografía de Hoyte van Hoytema, fotógrafo de cabecera de Christopher Nolan y quien llevó los emplazamientos de cámara en Interestelar, además de tener la música del compositor minimalista Max Richter.

Ad Astra es un salto más en la ciencia ficción, otro paso adelante para reinterpretar lo desconocido, una invitación abierta a lo poco que hemos imaginado del espacio, el futuro en él y lo que nos podría entregar, además de cuestionarnos la clásica pregunta ¿acaso estamos solos en el universo?


* Esta opinión no refleja la del periódico

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