Cuando vi el primer episodio de la tercera temporada de Formula 1: Drive to survive, en marzo de 2021, en el que se describía cómo la crisis sanitaria estaba a punto de afectar a esta élite del automovilismo a un año de distancia, por lo que estaban desesperados por salir adelante, sin querer detener su itinerario planeado, me dio un gusto tremendo ver que el único que les hizo frente a los organizadores fue el piloto efigie y campeón supremo actual: Lewis Hamilton.

El Grand Prix de Australia iba con todo para realizarse el 15 de marzo de 2020, cuando empezaban los confinamientos a nivel global, y nada parecía que fuera a cambiar para esta competición que albergaría a miles de personas en Melbourne, pero, afortunadamente, en declaraciones públicas con la prensa, el miembro de la escudería Mercedes-AMG Petronas dijo una frase certera que causó revuelo internacional.

“¿Qué piensas del porqué la carrera sigue adelante? ¿Por qué seguimos aquí?”, cuestionó un periodista en conferencia, días previos al evento automovilístico. Hamilton respondió: “Cash is King”, que en español sería, “El dinero es Rey”.

A más de un año de ese acontecimiento, llegaron las vacunas, los certificados para viajes internacionales y nuevamente la vida se abre cauce a su manera, y tanto en México como en el mundo, esta frase hace eco ahora más que nunca, porque puede más la avaricia y la codicia que las medidas sanitarias.

Recordemos, además, que en las mismas fechas de lo que pasaría en Australia, aquí en México el Vive Latino se realizó a toda pujanza, grave irresponsabilidad por parte de los organizadores y, claro, las autoridades que lo permitieron, porque sí hubo decesos a causa de este masivo festival.

Pero bueno, lo que concierne ahora es que no sólo en la CDMX, sino en cualquier parte de la República, las secretarías de turismo están urgidas, porque hayan encuentros culturales multitudinarios, con pretexto de día de muertos, festivales de cine, música o cualquier idea que se les venga en gana.

Y, ¿cuál es la respuesta? Ya lo saben, queridos lectores, lo dijo en marzo de 2020, el ahora nombrado Caballero por la Reina de Inglaterra.

Si la prudencia, la cautela sanitaria y la responsabilidad están desbocadas de los gobiernos que nos rigen, que nuestra sensatez, juicio personal y raciocinio dominen con pies de plomo para permanecer con salud ante esta crisis en desarrollo (que sí, sí lo es, no como lo dice el historiador de ciencia y medicina Allan Brandt de Harvard, que asevera que esta solo es una “era” y le resta importancia al riesgo del momento global).

Porque las muertes siguen ocurriendo, las secuelas a largo plazo todavía son incalculables y por más dosis que se estén suministrando a la población, no son garantía de que estemos inmunes de contraer COVID-19; el ejemplo más reciente está en el deceso de Colin Powell, doblemente vacunado y que comoquiera falleció a causa de la pandemia.

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