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Opinión
Cable Rojo

En junio de 2007 el fenómeno de Barack Obama comenzaba a tener auge en medio de una batalla campal al interior del partido demócrata, en donde el joven senador del Estado de Illinois aún permanecía cómo un no favorito.

Entonces un video de Youtube que figuraba a una atractiva joven cantando “I have a crush on Obama” se volvió viral. Era ingenioso, pretencioso, no partidista pero si un tanto controversial. Para los estándares norteamericanos, era de mal gusto que una joven actuara y se expresara con simbolismos “sexuales” sobre el precandidato demócrata. Para el segmento poblacional más conservador era un tanto “repulsivo”. La intención era clara, apartar a las facciones más conservadoras de una probable estrella en ascenso.

Más allá de si funcionó o no, la incógnita de quién estuvo detrás nunca fue clara del todo. Al final, tres jóvenes: Rick Friedrich, Leah Kauffman y Ben Relles, aparecieron ante los medios de comunicación como actores solitarios.

Esta semana, en medio de la explosión que representa el Facebook-Cambridge Analytica gate, apareció un video viral denominado “Niña bien”. Un ritmo de reggaetón vocalizado por una joven en un atuendo ajustado y bailado en una iglesia en el que invita a votar por “ya sabes quién”, es decir, por Andrés Manuel López Obrador.

Morena se deslindó rápidamente, también el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) de donde las primeras versiones sugerían habría salido el video, como parte de un proyecto académico.

Que sí fue un grupo de millenials rebeldes puede ser. Que sí fue el PRI para perjudicar a Morena, pues que burdos y que falta de cálculo de bases electorales. Que sí fue obra del productor Epigmenio Ibarra y de Morena para tratar de rebelar a un segmento de la población; matemáticamente innecesario. Que sí fue obra de los mismos de Movimiento Naranja como parte de “Por México al Frente”; en ese caso de un tiro le estaría pegando a sus dos más próximos contrincantes políticos.

Sin embargo, más allá del verdadero origen de esta obra de arte de contrainteligencia, se pone sobre la mesa el rumbo y la forma que tomarán las campañas políticas que inician en en diez días.

Creo- y espero no equivocarme-que en ésta ocasión hay una verdadera intención de al menos los tres candidatos punteros de debatir y entrar en materia. El problema está en sus estrategas y en los partidos, que o no confían en sus candidatos o creen que ésta elección es una elección convencional. Las encuestas tienen ya un margen oscilatorio definido, aún que sea aproximado. Pero las propuestas y el debate sano de una democracia que está a prueba si podría cambiar el escenario electoral. Las estrategias de comunicación que tendrán que seguir jugando con las emociones del pueblo, las fobias y la resiliencia, lo tendrán ahora que hacer en torno a las propuestas y plataformas.

La llamada de atención del Consejo Coordinador Empresarial que preside Juan Pablo Castañón, no es para menos. Hay mucho en juego para estar jugando con una guerra sucia, que no sorprende, no prende y lo que pretende no consigue.

La gente, se seguirá divirtiendo con el circo político, con los memes, con la zozobra y los encabezados; pero decidirá su voto en base a lo que más lógico se le haga. La gente pide candidatos bien y una campaña bien. Al tiempo.


* Esta opinión no refleja la del periódico

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