La propaganda que inunda durante el periodo de elecciones es un fastidio en todos los sentidos, porque eventualmente se convierte en basura electoral, que, evidentemente, para nada es reciclable.

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), en su Libro Quinto, “De los Procesos Electorales”, en el Título Primero “De las Reglas Generales para los Procesos Electorales Federales y Locales”, Capítulo II, Artículo 210, Inciso 2, se menciona que toda la publicidad colocada en la vía pública “deberá retirarse durante los siete días posteriores a la conclusión de la jornada electoral”, pero ¿qué creen? Durante la última semana, todavía hay bastantes mantas, stickers, y pósters pegados de los candidatos.

En un recorrido hecho por las alcaldías Miguel Hidalgo y Benito Juárez, de la Ciudad de México, esto claramente se notó en días pasados. Además, en la Ley antes citada, en su Artículo 209, Inciso 2, se menciona que “toda la propaganda electoral impresa deberá ser reciclable, fabricada con materiales biodegradables que no contengan sustancias tóxicas o nocivas para la salud o el medio ambiente. Los partidos políticos y candidatos independientes deberán presentar un plan de reciclaje de la propaganda que utilizarán durante su campaña”.

Varias de estas lonas son de plástico y con tintas que aguantan el uso exterior y rudo, dudo bastante que estos materiales puedan ser reutilizables.

Según entiendo, en la misma Ley, (disculparán ustedes, queridos lectores, soy cineasta, no legislador) los partidos políticos podrían ser sancionados “con multa de hasta diez mil días de salario mínimo general vigente para el Distrito Federal, según la gravedad de la falta”, por esta situación de dejar su basura electoral en la vía pública, todavía en exhibición.

Además, por si esto fuera poco, hay estimaciones por parte de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, de que todo este desperdicio electoral podría alcanzar las 30 mil toneladas de basura, cantidad similar que se presentó en las elecciones de 2018.

Esta cifra, publicada por Publimetro, exalta también que los materiales dudosamente serían biodegradables y que aparte de las alcaldías que pude observar con esta propaganda todavía en exhibición hay más que siguen violando la LGIPE, entonces ¿quién tiene que prestar verdadera lupa a esto y además sancionar a los partidos políticos?

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