El cacerolazo de la semana pasada sirvió para demostrar a las autoridades de Ciudad de México, como de otras partes de la nación, que el ramo restaurantero ya está harto de mantener cerrado sus locales.

Bien por este gremio gastronómico, ya que apoyo completamente a que esta economía siga adelante, incluso durante este semáforo rojo y el anterior. Confieso que he comido y atendido restaurantes y bares en la clandestinidad, y la respuesta por parte de sus dueños siempre es la misma: “No podemos seguir cerrados, porque estamos al borde de jamás volver a abrir”.

Y, entonces, ¿qué pasa con los cines? ¿Acaso hay que aplicar una “operación palomitas” vs el gobierno federal y local? Porque de ser así, pues no veo que los dueños de los grandes complejos de exhibición estén saliendo a las calles a protestar por reabrir.

Bloomberg dio a conocer el 7 de enero que Cinépolis busca reestructurar mil millones de dólares en préstamos, para ello contactó a la firma Lazard Ltd. e inició pláticas con bancos como HSBC, BBVA, Santander y hasta la institución financiera del Estado mexicano Bancomext.

En Estados Unidos también se anunció lo impensable desde diciembre, que la cadena AMC Theatres, que es la más grande a nivel global y en el país del norte, estaba quedándose sin liquidez para este inicio de año, por lo que se vieron forzados a vender acciones para mantenerse con las puertas cerradas en las principales ciudades de Estados Unidos.

Definitivamente, hay una idea de esperanza de que pronto pasará esta crisis sanitaria, pero también hay que ver a sangre fría la realidad, nadie tiene un pronóstico sólido de que el COVID-19 se vaya a erradicar o curar mágicamente, al contrario, en el país ahora presidido por Joe Biden se tiene previsto que la cepa de mayor contagio que salió de Reino Unido, sea la predominante para marzo.

Es probable que la industria fílmica nunca vuelva a ser la misma, tanto en su producción como exhibición, pero esto nos reta a pensar cómo será el nuevo cine en todas sus proporciones, ¿volveremos a rodajes de talento y personal mínimo como en sus primeros años?

Yo lo único que pido y pienso es, muy bien, sigamos y embistamos la pandemia, pero para ello tiene que ponerse en práctica el dicho más viejo del entretenimiento: “El show tiene que continuar” y esto quiere decir que se reinicie la proyección en salas y también la producción de cine, como en sus inicios de austeridad.