La vida cambió desde 2020 (¿En verdad fue así?), nadie que viva en el mundo moderno salió ileso de “contagiarse” de usar términos como pandemia, vacuna o confinamiento, y ahora, a dos años de distancia, como Bill Gates lo predijo, es que millones de personas dejan atrás este periodo que se está volviendo un tabú en la memoria.

La sociedad prefiere ignorar, hacer como que no pasó, olvidar que 2020 y 2021 sucedieron; qué grave error, porque entonces nada hemos aprendido. “Quien no puede recordar el pasado está condenado a repetirlo”, gran aforismo del filósofo español George Santayana.

Entonces, ahora se viven nuevamente los festivales musicales cuerpo a cuerpo, los aforos de teatros llenos y, por supuesto, las salas de exhibición cinematográfica, sentándose codo a codo, mientras el cuchicheo llega por izquierda o derecha, el “crunch” de las palomitas resuena a centímetros y la carcajada suelta va sin cubrebocas.

Ir al cine siempre fue un lujo, eso no es ningún secreto, el problema es seguirlo pagando y tener salas sucias, que no lavan el tapizado, que el piso se siente chicloso y, nuevamente, sentado con un desconocido al lado, del que nada se sabe de su higiene o salud; así que todo mal.

¿De qué sirvieron dos años de crisis sanitaria? Al parecer, de nada, al menos para el grueso poblacional, lo que me parece interesante a analizar o revisar a fondo es lo que tengan que decir académicos, estudiosos y expertos de distintas disciplinas, tanto desde el ámbito económico, como el cultural y, evidentemente, el de la salud.

Porque, ¿a los cuantos refuerzos más vamos a seguirles llamando vacuna? ¿Alguien ya se dio cuenta de que el capitalismo nos está llevando a niveles insospechados de inflación? ¿Ya pensaste cómo vas a costear la universidad de tu hijo, la renta dentro de un año y tus tacos con el sueldo que no te han aumentado en 5 años?

No existe una nueva normalidad, partiendo desde la tesis de que nunca existió lo normal, ¿qué es lo normal? México ni siquiera tiene condiciones para aspirar a una realidad de un país europeo, y no nos vayamos tan lejos, Estados Unidos, y eso que allá también proliferan las personas de situación de calle, tendencia que cada vez va mucho más al alza en la CDMX.

Recordemos que el Reloj del Apocalipsis, este ejercicio que hace desde 1947 el Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, se quedó en el 2020 a 100 segundos de la medianoche, que en teoría, al llegar a las 12:00, ocurriría una catástrofe mundial, y esteem… ¡Hola Rusia!, ¿cómo va todo con Ucrania?

Algunos atribuirán estas líneas como pesimistas, lo que creo es que hay que mantenernos objetivos, razonables, realistas, expectantes y observadores, porque allá afuera hay todavía una catástrofe de salud, y poco se sabe de las consecuencias y secuelas que esto generará en mente y cuerpo del ser humano.

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