Hace apenas una semana, la filtración de imágenes y videos del brutal feminicidio de Ingrid y la noticia de la muerte de Fátima de apenas siete años de edad han conmocionado a los mexicanos. En estos últimos días, miles de mujeres en distintas entidades federativas salieron a las calles a reclamar justicia, seguridad y un cese a la violencia. En la capital del país, un grupo de manifestantes demandaron afuera de Palacio Nacional ser atendidas por autoridades federales para que hicieran frente al problema que está lacerando de manera irreversible a mujeres y niñas de nuestro país, sin embargo, fue más importante para el Presidente de la República seguir hablando de la rifa del avión presidencial.

Desafortunadamente, la reacción de las autoridades federales y locales ha dejado mucho que desear. Por un lado, tenemos al titular del Ejecutivo federal que improvisó un decálogo contra la violencia hacia las mujeres en el que enumeró las razones de su rechazo, pero sin una estrategia clara para combatir estos crímenes; y por el otro escuchamos a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México responder a un reportero con un “ahorita no” cuando se le inquirió a posicionarse respecto de la manifestación feminista que en las calles demandaba su atención.

La manera en que las autoridades están tratando de invisibilizar la situación que se vive día con día en las calles, y que está generando que hoy salgamos de nuestras casas con el temor de no regresar, es absolutamente reprochable, ya que su obligación es detener la violencia sistematizada que vivimos las mujeres en todos los rincones de este país. Es imperante que dejen de llamar “provocación” a las manifestaciones que piden justicia, que dejen de decir que el alza en los feminicidios es consecuencia de los “gobiernos neoliberales”. Hoy más que nunca, necesitamos resultados porque #NosEstánMatando.

Al menos cinco entidades federativas concentraron en 2019 el mayor número de feminicidios en todo el país, ya que de los 1,006 casos registrados en toda la República mexicana, en Veracruz hubo 163, en estado de México 125, en la Ciudad de México 68, en Nuevo León 67 y en Puebla 60, lo que suma casi el 50% de las víctimas de este delito.

Escuchar al primer mandatario estar más preocupado porque “no nos pinten las puertas, las paredes”, es vergonzante, cuando crímenes como los ocurridos en las últimas semanas, nos dejan ver lo vulnerables que somos y lo poco que el Estado está haciendo para protegernos. La violencia en contra de nosotras parece imparable y la apatía de las instituciones nos está llevado a pasos acelerados hacia una crisis de derechos humanos y seguridad, donde la autoridad está rebasada por la impunidad.

Este gobierno de la 4T no tiene una agenda clara en la lucha contra la violencia en razón de género que se vive en el país, dejando cada día más evidente su falta de experiencia y apatía para gobernar.