Adoptar es restituir a una niña, a un niño o a un adolescente su derecho a vivir en familia, de ahí que es indispensable agilizar los trámites de adopción para hacerlos más eficaces y expeditos.

Es importante impulsar una cultura de adopción y un proceso ágil para que cada menor de edad que espera un hogar, crezca en un entorno sano que les dé estabilidad, cuidados y el cariño que necesitan para ayudarlos a acrecentar su confianza y su autoestima.

La adopción es el medio por el cual niñas, niños y adolescentes que por diversas causas ha terminado el vínculo con su familia biológica, tienen la oportunidad de integrarse a un ambiente armónico, protegidos por el cariño de un núcleo cercano que propicie su desarrollo integral, estabilidad material y emocional, además de darles una infancia feliz que los prepare para la vida adulta.

En nuestro país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay más de 30 mil menores de edad que se encuentran en alguna casa hogar en espera de ser adoptados.

Un estudio del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado, sostiene que, debido a la pandemia de COVID-19, aproximadamente más de 130 mil niñas, niños y adolescentes quedaron en orfandad de uno de sus padres o de ambos.

Adoptar significa darle una segunda oportunidad a una persona que probablemente ha sufrido un proceso de abandono, y en ocasiones, maltrato. Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a vivir en un entorno de amor y comprensión y a no ser separados de su núcleo familiar, salvo que se trate de una medida para salvaguardar su interés superior.

Se debe alentar una adopción equitativa e igualitaria, pues datos del DIF señalan que cerca del 60 por ciento de los adoptantes prefieren niñas y niños entre los primeros meses de vida hasta los seis años, lo que deja en desventaja al 70 por ciento de los menores de edad, que tienen entre siete y 18 años de edad.

La Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes informó que de 2019 a 2020, los procedimientos de adopción concluidos por el Sistema Nacional DIF, aumentaron en más del 300 por ciento gracias a los medios digitales que pudieron agilizar los trámites de manera electrónica.

Es necesario impulsar un proceso único de adopción a nivel nacional que garantice procesos de asignación transparentes, rápidos, ágiles y apegados al interés superior de la niñez; así como definir y homologar los requisitos documentales.

Además de igualar las pruebas de psicología para los padres adoptantes, las técnicas y mecanismos postadoptivos, e identificar el mecanismo idóneo para garantizar el derecho de opinión y participación de niñas, niños y adolescentes que serán adoptados.

Desde la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia del Senado seguiremos trabajando junto con la sociedad civil organizada para que la adopción en el país sea más ágil, pronta y transparente, porque todas nuestras niñas, niños y adolescentes merecen ejercer su derecho de vivir y crecer en familia.