El fin de semana pasado la industria fílmica hollywoodense dio un revés a los pronósticos que se tenían en torno al Oscar; El Gremio de Productores de Estados Unidos (PGA, por sus siglas en inglés) entregó el premio a Mejor Película a Coda: Señales del corazón, lo que hizo que El poder del perro titubeara como la favorita para llevarse la mayor presea de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS) el próximo domingo 27 de marzo.

Me explico. Tradicionalmente, quien gana en los PGA triunfa la noche de los Oscar como Mejor Película, y aunque esto tal vez no pase año con año (en 2019 ganó la cinta bélica 1917 y después Parásitos se coronó como la ganadora en la Academia) sí es un indicador en las preferencias, apuestas y predicciones de la gran noche de Hollywood.

Otro dato, Coda es distribuida por Apple TV+ en Estados Unidos y El poder del perro fue adquirida por Netflix, entonces, si gana cualquiera de las dos, 2022 se convertiría en el año en el que oficialmente los streamings pasarían a ser parte de los grandes estudios de Estados Unidos.

Esto tiene bastante incomodadas a las casas productoras, porque sería admitir que en efecto, los años pandémicos sirvieron para acercar el cine a la pantalla chica, lo que se convetiría en un nuevo nicho de competencia, y reafirmaría que que no sólo en las salas es donde se puede ver el séptimo arte.

Además, la AMPAS está ahora mismo pasando un trago amargo, porque su transmisión de 2021 alcanzó apenas los 10 millones de televidentes, cifra menor, ya que en 2012 rozaban los 40 millones. En 2014, cabe destacar, fue el mejor año de esa década, cuando Ellen DeGeneres condujo la ceremonia, atrayendo a 43 millones; las cifras sólo son de espectadores de Estados Unidos.

La cadena ABC (cof, cof, propiedad de Disney) siempre presiona porque haya una premiación más corta en tiempo, pero por más que esto se busca lograr, no han podido contraerla a menos de tres horas, y aunque la empresa televisiva (todavía) no tiene el control creativo de cómo se hace este festejo, están muy cerca de lograrlo.

ABC paga 75 millones de dólares anuales a la AMPAS por los derechos de transmisión, y este año hay dos adecuaciones importantes, que los premios técnicos serán sí o sí grabados previamente, y se transmitirán sólo breves clips de video durante el evento, pese a que se presentó una carta de protesta encabezada por creativos como James Cameron y Guillermo del Toro, por sólo mencionar algunos.

La otra añadidura controversial es un premio otorgado por votación de los cinéfilos vía internet, un claro movimiento para ganar adeptos juveniles, y pues la favorita es Spider-Man: Sin camino a casa, filme que, evidentemente, no iba a llegar ni siquiera a ser nominada en los premios oficiales.

El contrato que Disney tiene pactado con la AMPAS se vence en 2028, justo cuando se cumple un centenario de la fundación de esta organización, habrá que ver si para entonces los Oscar ya son de Mickey Mouse o, ¿acaso no lo son ya?

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