El pasado 27 de enero, se conmemoró el 77 aniversario de la liberación de Auschwitz, también conocido como el Día del Holocausto, y traigo el tema al día de hoy porque, pese al correr del tiempo y de las horrorosas historias conocidas en todo el mundo, el discurso de odio no se ha erradicado.

Elsa, como hermana del campamento de Edith, se aseguró de que ella comiera. Dormía junto a Edith por la noche y la mantenía caliente. También le dijo: “No puedo sobrevivir sin ti”.

“Y así tuve que vivir”, dice Edith.

Lo anterior, es el testimonio de una de las sobrevivientes de los campos de concentración nazi, que se puede leer en el libro Las 999 mujeres de Auschwitz de Heather Dune Macadam. En él, narra la vida de las primeras jóvenes judías que fueron llevadas a este sitio; pero no solo eso, también nos habla de lo importante que es la solidaridad, la sororidad y la amistad cuando de sobrevivir se trata.

Vemos y leemos noticias donde el discurso de odio tiene a naciones enfrentadas, divididas, poco se habla de la paz, y mucho de la violencia, la discriminación, la persecución, las clases sociales o la xenofobia.

Los y las sobrevivientes de Auschwitz advierten sobre el resurgimiento del antisemitismo, consecuencia, en parte, de la negación de una de las mayores tragedias de la humanidad.

En total, seis millones de judíos murieron en el Holocausto, entre ellos, un millón y medio de niñas y niños.

En el marco del 77 aniversario, el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado para mostrar firmeza contra el odio y la intolerancia en cualquier lugar.

“Pongámonos de pie, juntos, por los derechos humanos y la dignidad para todos. Asistimos a un alarmante resurgimiento de la xenofobia y el odio. Hoy, las grietas son imposibles de ignorar”, dijo.

A más de siete décadas de la liberación de Auschwitz, Edith (una de las 999 jóvenes sobrevivientes), expresa estar preocupada porque el mundo no ha estado a la altura de la esperanza que sintió en 1945, cuando salió del campo nazi, ya que el antisemitismo está aumentando y los crímenes de odio contra las minorías persiguen las noticias.

“¿Por qué todavía hay guerras? Por favor, tienes que entender: No hay ganador en una guerra. Una guerra es lo peor que le puede pasar a la humanidad”, precisó Edith en una entrevista con National Geographic.

Con esta columna rendimos un homenaje a las víctimas del Holocausto, particularmente, a todas la mujeres que fueron las primeras prisioneras, porque, como dice el prólogo del libro, las 999 chicas eran solteras y fueron vendidas a la Alemania nazi por una dote de 500 Reichsmarks, el equivalente a 200 euros.