Morena muestra sus dos peores rostros: el autoritarismo y la represión. Es lamentable el cinismo con el que le mienten a los mexicanos, y cómo tratan de callar las voces de quienes los enfrentamos con la razón y la verdad.

Hace unos días, se filtraron unos audios sobre lo que se discutió en la plenaria de los senadores de Morena. Muy molestos, los de la Cuarta Transformación pidieron la censura de las “contra mañaneras”, ejercicio que realizo todos los lunes a las 11:00 de la mañana, desde el Senado de la República, la casa de la oposición.

Las “contra mañaneras” tienen la finalidad de desmentir la sarta de mentiras que dice todos los días el presidente de la República. En resumen, es un espacio dedicado a decir la verdad.

Pero esta no es la primera vez que pretenden silenciar a las voces disidentes que su régimen no ha podido doblegar.

Cuando evidenciamos el robo de dos votos en la elección de la CNDH, amenazaron con quitarme la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos. Como si con ello fueran a liberarse de sus fechorías.

La libertad de expresión está bajo ataque y no debemos callarnos. Hoy, es en el Senado, mañana puede ser en cualquier medio de comunicación o con cualquier ciudadano que cuestione el pésimo actuar de este Gobierno.

Si tanto les incomoda que los desmienta, que dejen de mentir y que le cumplan al pueblo de México.

Morena y la “Cuarta Transformación” no solo son autoritarios, también tienen su faceta de represores. Una muestra de ello es lo que ocurrió este lunes afuera del Congreso de la Ciudad de México.

Alcaldes electos opositores que querían entrar al Congreso para hablar con los diputados de Morena—quienes, por cierto, en un acto aberrante pretenden aprobar leyes para disminuir las facultades de las alcaldías en temas de desarrollo y de seguridad—, fueron agredidos.

La respuesta de Claudia Sheinbaum absolutamente brutal, de represión: mandar a granaderos para agredir físicamente a los alcaldes; no dejaron pasar a Santiago Taboada, alcalde de Benito Juárez, y a Sandra Cuevas, alcaldesa electa de Cuauhtémoc; agredir con toques eléctricos a Mauricio Tabe, alcalde electo de Miguel Hidalgo y causarle una herida a Lía Limón, alcaldesa electa en Álvaro Obregón.

Desde el Senado de la República, condenamos la represión por el Gobierno de Morena en la Ciudad de México y respaldamos a los alcaldes de la oposición que son mayoría en esta capital para defender sus atribuciones y dar respuesta a los capitalinos que han demostrado estar hasta el gorro del Gobierno de López Obrador y su camarilla.

No daremos ni un paso atrás, Morena debe recordar que todas estas artimañas para callar a la oposición, la ciudadanía se los cobrará. Cada vez es más evidente el miedo que tiene el partido del régimen de perder el poder.