Incluso en los lugares más apartados del territorio nacional, siempre encontramos un maestro que ofrece sus servicios. En nuestro país, hay 246 mil 184 escuelas de educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, en donde estudian 33 millones 415 mil 994 niños, niñas y jóvenes.

En las cajas de los archivos estatales y municipales del siglo XIX se puede encontrar una gran cantidad de documentos donde se narra el esfuerzo de las comunidades por establecer escuelas y contratar maestros.

Sin embargo, en 300 años de vida virreinal no se logró construir un sistema educativo; las escuelas, valiosas muchas de ellas, se encontraban en los grandes centros de población y su destino era formar a las clases altas novohispanas y, en su caso, propiciar acciones de benefcencia.

En la segunda mitad del siglo antepasado surgió la oportunidad para varios ejercicios: las iglesias protestantes abrieron centros educativos; nacieron los colegios de estudios científicos y literarios, y en las entidades fueron creadas las primeras escuelas Normales.

En la lucha por la educación, la Revolución fue el gran detonante que permitió un cambio de rumbo y la construcción del sistema que hoy tenemos. Si bien es cierto que durante el porfriato se impulsó el nacimiento de las escuelas normales, no podemos pasar por alto que la población analfabeta era del 74 por ciento.

Mayoritariamente, la opresión que caracteriza los momentos prerevolucionarios se fnca en la desventaja educativa que vivíagran parte de la población. No es difcil deducir que la ignorancia facilitaba mantener el status quo. Lo anterior, sin dejar de reconocer que en el centro del país un grupo de jóvenes intelectuales hería de muerte el positivismo y sembraba la semilla de la futura política educativa de los gobiernos de la Revolución.

El proyecto carrancista en materia de educación se sostenía en la participación de estados y municipios para ofrecer el servicio, y dejaba fuera al Gobierno federal. En Coahuila, todavía en los años 90 del siglo pasado hubo escuelas sostenidas por los municipios. La propiedad de los edifcios, su mantenimiento y el pago de la nómina correspondían a este orden de Gobierno. Una visión muy norteamericana de la materia.

En este octubre la Secretaría de Educación Pública cumple 100 años. José Vasconcelos promovió el primer cambio a la Constitución, esto sucedió apenas cuatro años después de que fuera frmada. Carranza había muerto y Obregón estaba en el poder. Es fácil encontrar los motivos de aquella acción: La necesidad de controlar el sistema educativo nacional y la incapacidad de algunas entidades federativas de ofrecer un servicio de calidad. No obstante, fue un golpe para la autonomía de las entidades. Aun así, algunas de ellas mantienen, con sus recursos, un sistema propio.

La Revolución cambió al país. Dentro de los logros del PRI se encuentra el haber extendido un sistema articulado. Durante el Gobierno del presidente Salinas se inició la descentralización de la educación; un esfuerzo que tenía como objetivo mejorar la efcacia del sector y reconocer la individualidad de las entidades. Sin embargo, hoy vivimos un intento por centralizar la función educativa.

Manejar la educación desde el centro y estrangular las finanzas estatales y municipales son acciones centralistas, que tarde o temprano cobrarán la factura al sistema federal.

Por lo pronto: felicidades a las y los maestros, auténticos héroes de nuestro país.