A partir del próximo 27 de enero, Honduras cambiará de presidente. Pero no sólo eso, sino de ideología política, dejando atrás el derechismo que representó al país durante los últimos 12 años de la mano del Partido Nacional.

Con la victoria de la candidata Xiomara Castro en las elecciones generales del pasado domingo, será la izquierda la que tome el poder a través del Partido Libertad y Refundación (Libre), su grupo político.

De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras, con el 51.45 por ciento de las actas registradas, Castro se llevó la contienda gracias al 53.61 por ciento de los votos, 19.74 puntos más que su principal contrincante, Juan Asfura, y 44.4 más que Benjamin Rosenthal, la tercera opción de entre los 15 candidatos que se postularon.

Al conocer los resultados, la izquierdista no dejó pasar la oportunidad de agradecer a los electores que la eligieron, asegurándoles que con el inicio de su mandato comenzaría una era de prosperidad y de solidaridad a través de un diálogo con todos los sectores.

“¡Gracias, pueblo! Revertiremos 12 años de lágrimas y de dolor en alegría. El sacrificio de nuestros mártires no fue en vano”, detalló.

Sobre al cambio de ideología que se dio en esta contienda, el doctor Adalberto Santana, profesor del Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la UNAM, opina que en realidad esa postura no fue sorpresiva, sino que ya se veía venir, principalmente por la situación que se vive en torno al aún presidente Juan Orlando Hernández.

Actualmente, el jefe de Estado se encuentra bajo la mira del gobierno estadounidense, y de la comunidad internacional en general, por estar presuntamente ligado al mundo del narcotráfico luego de que dos líderes de Los Cachiros, uno de los carteles más importantes de su país, lo incluyeran dentro de los acusados de facilitar el tráfico de droga a cambio de sobornos.

Ante esto, Hernández ha negado las acusaciones en su contra a fin de evitar no sólo una pronta destitución, sino ser enjuiciado al dar por terminado su gobierno a inicios del 2022.

Pero los resultados de este domingo no sólo se pudieron originar por la situación que vive el hasta ahora presidente, sino por la crisis social y económica en la que se encuentra el país, agrega el doctor Santana.

“Los fenómenos meteorológicos, el crecimiento de la pobreza, la violencia, la migración, y el abandono del gobierno sobre los sectores populares, lograron influir también en los resultados del domingo. Creo que todas estas cosas se fueron combinando para que viniera un cambio de régimen”, asegura.

Respecto a la pobreza, la Agenda Fiscal Centroamericana 2021-2030, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), registró que este rubro alcanzó en Honduras el 42.9 por ciento en 2018, incrementándose 6.1 por ciento en 2020 debido a la pandemia por COVID-19 y a los fenómenos naturales que azotaron al país en los últimos meses.

Durante el año pasado, por ejemplo, al menos dos huracanes tocaron el territorio hondureño, impactando a poco más de cuatro millones de personas.

Así también, aunado a la pobreza y a los daños ocasionados por los desastres naturales, el empleo informal se suma a una de las características del Estado, las cuales los hondureños desean enfrentar con la ayuda de un nuevo gobierno.

Migración, el reto principal del nuevo gobierno

En enero próximo, cuando Xiomara Castro tome posesión y comience a trabajar en tareas pendientes como la pobreza extrema, el desempleo, y los daños que han dejado los fenómenos naturales, con ello también intentará frenar uno de los problemas más grandes: la migración.

Debido a la falta de oportunidades laborales y económicas que hay en Honduras, miles de personas intentan salir diariamente del país con dirección a otras naciones, principalmente México y Estados Unidos.

Y aunque miles de hondureños logran comenzar una nueva vida al norte de la región, otros tantos no tienen la misma suerte y son devueltos a su país de origen, regresando a sus problemas iniciales.

En ese sentido, se prevé que la nueva administración intente solucionar el problema migrante no sólo de manera individual, sino con la ayuda y cooperación de países como Estados Unidos, donde en 2019 vivían 5.9 millones de centroamericanos, entre ellos hondureños, que aumentaron su presencia a 48.4 por ciento, según la Oficina del Censo de la Unión Americana.

De igual manera, para enfrentar los rubros alrededor de este problema, el doctor Santana señala que la próxima presidenta debe unirse con todos los sectores sociales de su nación, desde empresarios hasta trabajadores.

“Ella misma lo ha manifestado, debe buscar la unidad del pueblo hondureño para salir adelante de todas estas crisis”, apunta.