Un año después de que comenzaran a detectarse casos de una neumonía atípica en la ciudad de Wuhan, sus residentes recibieron en grande la llegada del 2021.

Mientras el resto del mundo se encuentra confinado y celebra la entrada del Año Nuevo en casa y sin fiestas, en Wuhan parece que no ha ocurrido nada y ya se han olvidado del COVID-19 .

Con ayuda del confinamiento, Wuhan consiguió revertir la situación del COVID-19 tras imponer fuertes medidas de prevención y la construcción exprés de hospitales comenzaron a bajar los contagios.

Algunos llevan mascarilla, otros deciden no ponérsela: “No hay casos ya en Wuhan, no hace falta. Pero mucha gente la lleva por precaución, porque si algo nos ha enseñado el virus es que no te puedes confiar”, dice Xue, uno de los jóvenes que asisten al evento.


En Wuhan no queremos volver a meter la pata

Xue

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El inicio de la pandemia

Fue el 31 de diciembre de 2019 cuando un equipo de especialistas de la Comisión Nacional de Salud llegó a Wuhan, en la provincia de Hubei (centro), para llevar a cabo “inspecciones”. Luego que se informara que los hospitales de la ciudad habían tratado a varios “pacientes con una neumonía inexplicable”, sin ofrecer más detalles.

Todos los pacientes habían sido aislados y sus contactos cercanos están bajo observación médica, dijo la Comisión Municipal de Salud de Wuhan. Se estaba llevando a cabo una investigación y limpieza en un mercado de mariscos en la ciudad, que se sospecha que está relacionado con los casos, dijo.

El alcalde de la ciudad, Zhou Xianwang, ha reconocido que su gobierno tardó demasiado en revelar la información disponible sobre la enfermedad, debido, según él, a que necesitaban la aprobación de instancias superiores para hacerla pública.

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