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de popularidad tiene Vladimir Putin en Rusia


"Los rusos son muy tradicionalistas y Putin quiere ser el jefe de este mundo que respeta el orden tradicional, los valores ortodoxos, los valores nacionales"

Philippe Stoesslé

Politólogo

https://www.youtube.com/watch?v=5g3VvmsZ3BM

Es el hombre que se sale con la suya, ese del que los medios no pueden dejar de hablar, pues mencionar un conflicto internacional sin que su nombre salga a la luz es casi imposible. 

Vladimir Putin se ha apoderado del panorama político en los últimos años, y aunque Occidente le critique muchas de sus acciones, sus actos han trascendido en Rusia, por lo que se ha ganado a pulso su popularidad. 

Con el conflicto de Ucrania, Estados Unidos creyó que podría aislarlo, pero el líder ruso anexó con éxito a Crimea y realizó un acuerdo multimillonario con China, lo que le permitirá a Moscú ampliar su esfera de influencia a otras partes del mundo.

En entrevista con Reporte Indigo, el crítico de la actualidad europea Philippe Stoesslé asegura que para entender a Putin hay que entender cómo piensan los rusos.

“Sin generalizar en exceso, el ruso promedio valora mucho la virilidad, la fuerza, el ‘macho’. Putin supo usar muy bien su imagen para mantenerse popular. Hace años que vemos a Putin cazar, nadar, pecho desnudo, con armas, etcétera. Él cultiva esta imagen de jefe fuerte. Los rusos valoran mucho la relación de fuerza.

“Por otra parte, los rusos tienen la impresión –justificada en mi opinión– de que fueron defraudados por el Occidente después de la implosión de la URSS… Por esto, Putin trata de tomar sistemáticamente a contra pié la llamada ‘comunidad internacional’, el Occidente y sus valores. Esto gusta a su pueblo”, afirma el politólogo. 

Y es que, aunque el resto del mundo pinte a Putin como “dictador” y enemigo del mundo, él ganó las elecciones en Rusia, donde su poder es legítimo. 

“Sin embargo, sí, es un poder autoritario, un poder que limita a sus oponentes, un   poder que domina la expresión y los medios de comunicación”, asegura Stoesslé. 

Y la oposición en Rusia realmente se encuentra fuera del país. “Y la que hay no necesariamente es muy popular, porque se percibe como pro-occidental en muchos casos”. 

Putin al desnudo

El líder del Kremlin llegó al poder en 1999 y desde entonces ha enamorado a sus ciudadanos, pues la situación de Rusia incluso mejoró bajo su poder. 

“No es inicialmente un político, es más un policía, y entender su formación es necesario para captar totalmente quién es y cómo maneja su país. No le importan los medios, sino los resultados”, afirma Stoesslé.

Es por ello que logra “posicionar a Rusia como un actor principal de la geopolítica mundial”. 

El politólogo detalla que Vladimir Putin rescató a una Rusia sin ideología y devastada por el saqueo de sus recursos. Por ello, el mandatario utilizó la carta del patriotismo. Restableció la economía y los precios del gas y del petróleo se multiplicaron por cinco. 

“Putin ha puesto orden, se deshizo de los oponentes, y también se aprovechó de la alza de los precios de las materias primas”, apunta el especialista.

“Ahora bien, Rusia tiene problemas desde la crisis del 2008, y la gente está insatisfecha por el desempleo que sube. Putin está muy consciente de esto y lucha para satisfacer su opinión pública en temas de política exterior”, añade. 

“La falta de diversificación de la economía rusa es un problema grave. Básicamente, y para caricaturar un poco, diría que en Rusia no se produce mucho más que gas, petróleo, minerales… y vodka”. 

Moscú y Europa, juntos por siempre

“Nadie le puede escupir en la mano al que le da de comer” y es por esto que Moscú tiene un gran poder en la región. Sin embargo, Rusia depende de Europa para más de la mitad de sus productos importados, la dependencia transita en ambos sentidos. 

“Putin siempre ha sido –y lo dijo– un nostálgico de la URSS. Así que lo que quiere hoy es, no reconstituir la URSS que sería imposible, pero crear una unión euroasiática bajo el dominio de Rusia. Países como Moldavia, Armenia, Georgia, y Ucrania son parte de los blancos de Putin”, indica Stoesslé. 

Pero el resto del mundo lo ve diferente, sobre todo desde que estalló el conflicto en Ucrania, desde que Rusia anexó a Crimea. 

“En el Occidente desconocemos las perspectivas a largo plazo y los medios de comunicación muchas veces son sesgados y se limitan a solo ver una cara de la moneda cuando tratan de explicar el papel de Rusia y de Putin.

“Y los occidentales solo vemos lo que va ‘en contra’ de nuestros intereses y cuando Putin anexa a Crimea, se olvida muchas veces recordar que la gente de allí son rusos y apoyan a Putin”, agrega el politólogo.