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ISLAMOFOBIA

Un mal año para creer en Mahoma

Sergio Almazán

Los ajustes políticos y el incremento en las medidas de seguridad impuestas por los gobiernos después de los atentados de París, han alimentado el sentimiento anti islámico en varias partes del mundo. 

El abuso, la discriminación y la amenaza de violencia forman parte de las expectativas inmediatas de muchos musulmanes que viven en Europa y Estados Unidos. Esto, a pesar de no formar parte de ISIS. 

En el Reino Unido, un análisis de la Comisión Islámica de Derechos Humanos (CIDH) estudió varias experiencias cotidianas que viven los musulmanes británicos. 


Nov 18, 2015
Lectura 7 min

En los últimos días una bomba explotó en un centro cultural islámico de Escocia. En Canadá una mezquita fue incendiada y una mujer musulmana fue atacada mientras llevaba a sus hijos a la escuela

"Es muy importante que no cerremos nuestro corazón a estas víctimas”

- Barack Obama

presidente de EU refiriéndose
a los refugiados sirios

"La palabra Islam significa paz. La palabra musulmán significa aquel que se rinde ante Dios. Pero la prensa nos hace ver como fanáticos llenos de odio”

- Mohamed Alí

musulmán, medallista olímpico y campeón mundial de boxeo

Los ajustes políticos y el incremento en las medidas de seguridad impuestas por los gobiernos después de los atentados de París, han alimentado el sentimiento anti islámico en varias partes del mundo. 

El abuso, la discriminación y la amenaza de violencia forman parte de las expectativas inmediatas de muchos musulmanes que viven en Europa y Estados Unidos. Esto, a pesar de no formar parte de ISIS. 

En el Reino Unido, un análisis de la Comisión Islámica de Derechos Humanos (CIDH) estudió varias experiencias cotidianas que viven los musulmanes británicos. 

Los resultados de la investigación indicaron que se ha presentado un incremento drástico en el número de personas que sufren abusos verbales y ataques físicos. 

La Comisión dice que los musulmanes en el Reino Unido se sienten constantemente bajo el escrutinio de la prensa y las instituciones políticas. Y además, el reporte asegura que la mayoría de los encuestados se sienten odiados por la sociedad a la que pertenecen. 

Hoy, debido al terrorismo, las actitudes normalmente asociadas con grupos conservadores de ultra derecha, han sido adoptadas por más ciudadanos con problemas para acoger la diversidad. 

Los casos de personas que deciden atacar proactivamente y a discreción a individuos o centros de reunión musulmanes ya no son una amenaza, sino una realidad. 

En Escocia, una bomba explotó en un centro cultural islámico sin víctimas que lamentar. En Canadá varias personas le prendieron fuego a una mezquita y en el mismo país una mujer que vestía un chador, fue atacada violentamente mientras acompañaba a sus hijos a la escuela. 

En Londres, un pensionado japonés intentó empujar a una mujer musulmana a las vías del metro en la icónica estación de Picadilly Circus. La mujer sufrió heridas en la cara, pero no fue un incidente fatal. 

La lista de casos se extiende, pero a primera vista se puede apreciar una tendencia en las víctimas de estos exabruptos violentos. Mujeres, niños, ancianos y edificios desprotegidos son los blancos de los ataques anti islámicos. 

Es muy probable que los xenófobos lo piensen dos veces antes de atacar uno-a-uno a un hombre musulmán, pues el estigma de que se encuentren ante un potencial terrorista entrenado sigue en el imaginario colectivo de millones. 

¿Igualdad, fraternidad y libertad?

El caso de Francia es un reflejo de una problemática presente en toda Europa. 

La corrupción de los políticos, las crisis económicas y el fracaso de la social democracia han generado inquietudes en sociedades donde la calidad de vida ha ido en declive. 

Ante este escenario la salida más fácil es culpar a los inmigrantes por la falta de empleo y oportunidades. 

Sin embargo, esa acusación es imprecisa, cuando los extranjeros “culpables” de la escasez son realmente ciudadanos franceses de tercera y cuarta generación. 

Analistas aseguran que existe un vacío cultural y moral en el mundo actual. 

En toda Europa, se han querido perpetuar modelos culturales del siglo pasado, sin embargo, la influencia de la diversidad exige una evolución que, desafortunadamente, muchos se rehúsan a aceptar. 

Esta problemática le ha venido bien a todos los partidos populistas de derecha que prometen desmantelar un presente que no satisface a muchos y regresar a pasados utópicos.  

Según la politóloga Aurora Ganz el peligro que crean estos partidos “es un nihilismo vacío que se nutre de la ignorancia y de la falta de principios cardenales o valores positivos”.

“Nuestro presente está experimentando un estrechamiento progresivo del espacio político, cultural y moral. Pero sobre todo, está disolviendo la identidad de los pueblos y de sus individuos. 

“Pensamos en Je suis Charlie” (Yo soy Charlie), es decir la afirmación de pertenencia ontológica a un grupo que en realidad no tiene ningún fundamento racional. 

“Charlie Hebdo no es una revista muy popular en Francia, casi desconocida en el exterior y sus posiciones extremistas son fuertemente discutibles (…). 

“El lema Je suis Charlie no es más que una mera propaganda aglutinante, que derrite a la gente en una masa sin atributos y aspiraciones, bajo una visión totalizadora que carece de credo común”, asegura Ganz. 

Leyes ¿anti terroristas o anti musulmanas?

Las leyes anti terroristas que se han producido desde los ataques de septiembre de 2001, le han otorgado poderes a la policía y a los cuerpos de seguridad para coartar las libertades de aquellos que se consideran extremistas potenciales. 

Los gobernantes además, han presionado a las comunidades musulmanas para que hagan más para combatir el extremismo. Sugiriendo con esto que ceñirse a lo que dictan las leyes no es suficiente. 

David Cameron por ejemplo aseguró que su sociedad “ha sido pasivamente tolerante” por muchos años y que los tiempos donde el gobierno dejaba en paz a los ciudadanos mientras estos respetaran la lay han llegado a su fin. Ya que, de acuerdo al premier británico, esa visión ha fallado completamente. 

No obstante, los sociólogos de la CIDH británica dicen que las leyes anti terroristas son la principal causa de la epidemia de islamofobia de los últimos años.

De acuerdo a estos análisis, los casos de personas que son discriminadas en un autobús, en un aeropuerto o en un banco por ser musulmanas son posibles porque los perpetradores de esas injusticias piensan que tienen a la ley de su lado. 

“Cuando hablamos de que se han cerrados cuentas bancarias de niños debido a que se sospecha que ese dinero financia al terrorismo, nos empezamos a dar cuenta que nos dirigimos hacia la marginalización de una comunidad completa”, sentencia el sociólogo David Miller.

5 Ideas falsas sobre el Islam

1. El Islam promueve la yihad para extenderse en el mundo y matar a los no creyentes

La palabra yihad significa esforzarse y se refiere a practicar la religión en cara a la opresión y la persecución. La única guerra permitida en el Islam es la defensiva y no como un recurso para extender esa religión

2. El Islam no tolera a otras religiones

El Corán, libro sagrado de los musulmanes, le recuerda a sus fieles que ellos no son los únicos adorados por Dios. Los judíos y cristianos son también llamados pueblos del libro y éste llama también a defender todos los templos de oración, incluidas iglesias y sinagogas

3. Los musulmanes son violentos, fanáticos y terroristas

La fe islámica no justifica el terrorismo bajo ninguna 

circunstancia. El mensaje predominante en el Corán es que la paz se puede encontrar mediante la fe en Dios, y la justicia entre los seres humanos

4. El Islam oprime a la mujeres

Los malos tratos que reciben las mujeres en el mundo musulmán se basa en la cultura y tradiciones locales y no tiene ninguna base en la fe del Islam. Prácticas comunes como el matrimonio forzado o el abuso conyugal se oponen directamente a la ley islámica

5. La mayoría de los musulmanes son árabes

Los musulmanes de origen árabe representan solo un 15 por ciento de los fieles de esa religión. El país con mayor población de musulmanes es Indonesia. Los fieles del Islam representan una quinta parte de la población mundial


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