El atacante que mató a 59 personas y dejó más de 500 heridos al abrir fuego contra los asistentes a un concierto en Las Vegas era “un enfermo, un loco”, dijo el presidente estadounidense, Donald Trump.

“Era un hombre enfermo. Un hombre loco, con muchos problemas”, aseguró Trump sobre Stephen Paddock, el norteamericano de 64 años que cometió el domingo la matanza más mortífera en la historia reciente de Estados Unidos y luego se suicidó en la habitación de hotel desde donde abrió fuego contra la multitud.

“Estamos tratando con un individuo muy, muy enfermo”, añadió el mandatario antes de partir hacia Puerto Rico.

Investigación en curso

Investigadores en Estados Unidos buscaban conocer los motivos que llevaron a Paddock, un contador público jubilado sin afiliación política ni religiosa conocida, a cometer semejante masacre, reivindicada sin pruebas por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), en una afirmación que las autoridades estadounidenses toman con escepticismo.

La policía dijo que Paddock rompió la ventana de su habitación en el piso 32 del hotel Mandalay Bay del centro de Las Vegas y abrió fuego con armas automáticas contra las miles de personas que asistían a un concierto de música country en la calle abajo.


El atacante contaba con mecanismos para convertir en automática un arma semiautomática y se investiga si estos fueron utilizados para las armas empleadas durante la masacre

Armas optimizadas

Según las primeras investigaciones por parte de la autoridad norteamericanas, se especificó que Stephen Paddock había añadido mecanismos a dos armas semiautomáticas para convertirlas en totalmente automáticas.

Estos dispositivos que se adjuntan a la parte posterior del arma ya habían llamado la atención de las autoridades en los últimos años.

La Senadora de California Dianne Feinstein lleva tiempo haciendo campaña en contra de esos aditamentos. La legisladora había dicho a AP que le preocupaba la aparición de técnicas para hacer que un arma de fuego fuera totalmente automática.

Un fusil semiautomático dispara un proyectil por cada vez que se acciona el gatillo. En un arma totalmente automática, un solo accionamiento del gatillo hace que todos los cartuchos sean percutidos hasta que se acabe el cargador.

La compra de armas totalmente automáticas está muy restringida en Estados Unidos desde la década de 1930.

En 1986, la Ley Nacional de Armas de Fuego, que es federal, fue reformada para prohibir la transferencia o posesión de metralletas entre civiles, salvo las fabricadas en fecha anterior y que estuvieran registradas.

Los numerosos intentos para diseñar dispositivos que convirtieran las armas de fuego semiautomáticas en totalmente automáticas habían fracasado hasta que salieron al mercado esas nuevas culatas.

El artefacto sustituye la parte posterior de un arma con un soporte que abarca hasta el lugar donde se encuentra el gatillo. El dispositivo coloca el dedo del usuario en contacto con el gatillo y aprovecha el retroceso de los disparos para que el arma salte de atrás a adelante, manteniendo pulsado el gatillo.

Técnicamente, eso significa que el dedo acciona el gatillo en cada disparo, lo que permite que el arma continúe siendo semiautomática y, por tanto, legal.