El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aceptó, mediante un tuit, que su equipo de campaña sí se reunió con una abogada rusa, con vínculos en el Kremlin, en junio de 2016, para tratar de obtener datos que desprestigiaran a su entonces rival Hillary Clinton.

A la reunión, que se realizó en la Torre Trump, asistió su hijo, entre otros importantes miembros de su campaña presidencial, con el objetivo de obtener información sobre Clinton, lo que en realidad nunca se concretó.

En el tuit, Trump atacó a dos de sus objetivos favoritos: la prensa y la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre los posibles vínculos de la campaña entre el presidente y Rusia.


“Los reportes de Fake News, una completa fabricación de que estoy preocupado por la reunión que mi hijo maravilloso, Donald, tuvo en la Torre Trump… Esta reunión fue para conseguir información de un oponente, totalmente legal y hecho todo el tiempo en política - y no salió nada. ¡No estaban enterada de ella!”, escribió el mandatario.

Lo anterior contradijo la declaración que había dado hace poco más de un año, cuando aseguró que durante la reunión únicamente se discutió un programa de adopción de niños rusos que estaba activo entre familias estadounidenses desde hace algunos años.

Desde entonces, la historia de la reunión ha cambiado varias veces bajo la presión del descubrimiento de correos electrónicos entre el hijo mayor del presidente y un intermediario del gobierno ruso ofreciendo información perjudicial de la oponente de Trump en las elecciones.

En uno de los e mails, sin objetar ni sospechar, el hijo de Trump escribió que  aceptaba la oferta sobre la supuesta información… “Si es como dices, me encanta, especialmente para el final del verano”.

Lo anterior da nuevos argumentos a la investigación sobre la injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses, aún cuando el presidente sostuvo que la reunión de su hijo con la abogada rusa fue legal y siguió una actitud que constantemente se realiza en la política.