Los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) no entrarán este miércoles en Duma, la localidad de Ghuta Oriental, en la que se registró el supuesto ataque químico el pasado 7 de abril.

Luego de la respuesta armada de Estados Unidos, Reino Unido y Francia del fin de semana pasada, Siria aseguró que seguía en pie su intención de permitir la entrada de expertos para que investigaran la veracidad del supuesto ataque químico, del cual el gobierno de Rusia insiste en que fue “un montaje”.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que, después del reporte de ataque químico, los hospitales sirios recibieron a al menos 500 personas con síntomas de haber sido expuestas a un agente tóxico y de pedir una inspección de la OPAQ, los expertos tuvieron que retrasar la inspección en el sitio luego de que un equipo de seguridad de la ONU informó de un incidente con disparos en el lugar, el cual ocurrió el martes 17 de abril.

Aunque no hay detalles sobre el tiroteo, este hecho provocó que, una vez más, se retrase la inspección de la OPAC en la zona.

Estados Unidos ha manifestado su temor ante la posibilidad de que el régimen de Bashar Al-Assad haya destruido pruebas del ataque químico, aunque Moscú ya su “garantía” de que no había alterado el sitio, en medio de reclamos de Francia de que era muy probable que las pruebas desaparecieran de Duma mientras los inspectores esperaban en Damasco.

Al respecto, Rusia no ve necesaria una investigación de la ONU sobre el presunto ataque con armas químicas en Siria, declaró el embajador ruso Vasili Nebenzia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

El representante de Moscú ante la ONU sostuvo que no tiene sentido establecer una nueva investigación para determinar quién es el culpable del supuesto ataque con armas químicas en Siria porque Estados Unidos y sus aliados ya habían actuado como jueces y verdugos.

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