América Latina se mueve en el aire. Diversos países de la región han apostado por la creación de sistemas de teleféricos como un medio de transporte para conectar a comunidades que se ubican en las zonas altas de las áreas urbanas.

Estas redes de teleféricos, además de permitir una vista diferente de las ciudades, han tenido éxito en términos de accesibilidad y conectividad, con lo que promueven el desarrollo urbano y la cohesión social, de acuerdo con el Banco Mundial (BM).

Países de la región, como Colombia, cuentan con un sistema de teleféricos robusto, mientras en otros países, como México, comienzan a adoptar estos proyectos como una forma de conectividad, pero también para ofrecer un transporte más rápido, seguro y de menor costo para los usuarios.

No obstante, la implementación de este transporte colectivo representa uno de los mayores desafíos para los gobiernos de las áreas urbanas en la región, en donde se espera que en 2030 habiten 130 millones de personas más que en 2010, explica el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el análisis “Los teleféricos como alternativa de transporte urbano”.

En el documento, el BID detalla que la adecuada movilidad es una de las piezas más importantes para garantizar a la población acceso al empleo, a la educación y la salud, claves para aliviar la pobreza y la exclusión social en áreas urbanas de bajos ingresos.


La pandemia aumentó la conciencia social para el cambio y ha puesto en evidencia la necesidad de diseñar espacios centrados en los individuos y su salud

“Expandir con mejores tecnologías la cobertura de los sistemas públicos de transporte mejora el acceso a escuelas y hospitales para los más pobres, reduciendo a la vez tiempos de traslado al mitigar las congestiones de tráfico y las emisiones”, escribe Tomás Serebrisky, del BID.

Con la implementación de este sistema de transporte es posible que los gobiernos comiencen a resolver los problemas de accesibilidad, desigualdad e insostenibilidad del transporte y el planeamiento urbano, estima el Banco Mundial en el análisis “¿Pueden los teleféricos revitalizar las zonas marginales?”.

Para ambas instituciones, los casos de éxito en el desarrollo de este medio de transporte en Latinoamérica son un referente para guiar la gestión e implementación de otros proyectos de teleférico en más países de la región.

Colombia cuenta con la red más extensa de teleféricos. Para el BID, con este sistema las autoridades lograron revitalizar las zonas marginadas de las ciudades. En Medellín, el Metrocable se diseñó con el objetivo de mejorar las instalaciones de la comunidad y aumentar los espacios públicos, mientras que en otros países como Brasil han desarrollado redes orientadas para atender al turismo.

Impacto a las comunidades del teleférico

Más allá de los ahorros de tiempo de viaje, para el Banco Mundial las intervenciones en espacio público consideradas en los proyectos de teleférico tienen un impacto económico, social, ambiental y urbano positivo para más de 1.2 millones de habitantes.

Además, con la implementación de teleféricos, los países logran reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual garantiza la mejorará de las condiciones ambientales de las localidades en donde se ubican y se traduce en una menor incidencia de enfermedades de las vías respiratorias.

“Un medio de transporte limpio como el teleférico aliviará los niveles de contaminación. Además, el plan de gestión ambiental de un proyecto como estos exige un aumento de vegetación en los distritos para favorecer la resiliencia climática”, dice el BM.

Asimismo, el BID destaca que la desconexión espacial de las minorías es una causa directa de su situación económica, debido a que está asociada a los índices de desempleo relacionados con el acceso al transporte público, y el teleférico ayuda a acortar esta brecha, dado que asegura la asequibilidad e inclusividad del servicio para toda la comunidad.

En las ciudades en las cuales se ha implementado este sistema de transportación, se logra impulsar una reactivación económica, por lo que su desarrollo en la región podría abonar a la recuperación de la crisis que el coronavirus ha causado en la región.

El Banco Mundial puntualiza que este sistema de transporte resulta ser un aliciente para el aumento de la actividad comercial, la atracción de inversión privada, a lo que se suman resultados de carácter social como la reducción de la violencia y el acoso sexual en el espacio público.


Los teleféricos y sus proyectos urbanos pueden aportar la flexibilidad y adaptabilidad para mejorar la calidad de vida de vida en barrios marginales

Es por ello que el Banco Mundial llama a los gobiernos a considerar en la planeación de sus presupuestos con los que responderán a la crisis del COVID-19, el desarrollo de teleféricos y otros proyectos de infraestructura que pueden constituirse como medidas anticíclicas para impulsar la reactivación económica y la generación de empleos en zonas prioritarias, dado que en la edificación se pueden contratar a trabajadores locales.

“Esta nueva realidad ofrece una oportunidad para afinar el pensamiento crítico, mejorar y promover nuevos modelos de desarrollo urbano y de transporte en la era post-COVID. En este contexto, los teleféricos abren una ventana de oportunidad para el transporte urbano y la ciudad”, escribe Lorena Sierra Valdivieso, en el análisis del Banco Mundial.

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