Las turbas de violencia que azotan la República Centroafricana ponen en peligro el futuro de los musulmanes de la nación, donde miles han sido masacrados y más de 800 mil han huido de sus hogares, según cifras de la ONU. 

Bangui, la capital, está sumida en un baño de sangre y saqueos pese a la presencia de miles de soldados franceses y africanos. Los musulmanes representan un 15 por ciento de los 4.6 millones de habitantes de la República Centroafricana. 

Y aunque el mes pasado entró a la presidencia interina Catherine Samba-Panza, quien se decía regresaría la paz al país, la guerra no ha cesado. Incluso, muchas familias musulmanas se han trasladado a un campo cercano al aeropuerto, donde viven en condiciones inhumanas, con la esperanza de encontrar protección o salir del país. (AP)