A dos años del surgimiento del COVID-19, los contagios de este virus siguen significando una amenaza para la salud mundial, por lo que la mayoría de los gobiernos no han dejado de impulsar medidas sanitarias para proteger a sus ciudadanos.

Una de las últimas opciones para prevenirse del SARS-CoV-2 ha sido la vacunación, y a su vez el certificado de la misma, con el cual se comprueba de manera oficial que una persona ya ha sido inmunizada o no está contagiada por la enfermedad.

A la fecha, dicho certificado ha sido implementado en distintos países, principalmente de Europa, agregándose recientemente Suiza, donde la mayoría de sus ciudadanos fueron quienes tomaron la decisión.

Con el 62 por ciento de los votos, las y los suizos aprobaron que se implementara el certificado, dejando atrás a los opositores que rechazaron la medida a través de protestas, en las que argumentaron que con esta petición se discriminaría a las personas que no desean vacunarse.

La votación fue llevada a cabo el pasado 28 de noviembre, luego de que las autoridades del país europeo concluyeran que sería a través de dos referéndums que sus ciudadanos fueran quienes tomaran la decisión final.

En junio se hizo la primera llamada a las urnas, terminado la jornada con el 60 por ciento de los votos a favor, y el mes pasado la segunda y última, en la que finalmente se hizo evidente la aprobación de la Ley COVID-19, a través de la cual se autorizó el certificado.

Pero además de la aceptación del también llamado “pase COVID”, con la reforma se aprobó una ayuda económica que las autoridades le brindarán a los sectores más afectados con la llegada de la pandemia.

“Con el sí a la Ley COVID-19, el electorado suizo está eligiendo el camino más rápido para volver a la normalidad. Gracias a la aprobación de la revisión de la ley, innumerables establecimientos comerciales reciben seguridad urbanística, y la población reconoce que la libertad también significa responsabilidad”, compartió el Partido Liberal Radical Suizo (FDP), uno de los principales impulsores del certificado.

Para Óscar Abad, académico e internacionalista de la UNAM, la aprobación del “pase COVID” en Suiza confirma el papel que esta nación tiene como uno de los referentes más importantes a nivel mundial, debido a su democracia directa.

Además, asegura que si bien es cierto que para los grupos conservadores esta medida es una elección que no respeta sus libertades, la realidad es que se debe priorizar la voluntad de la mayoría.

“Creo que establecer el certificado como una medida para acceder a sitios como cines y eventos públicos, hace que como sociedad podamos hacerle frente a este virus a nivel mundial, y no tiene que ver con cuestiones ideológicas, sino de interacción social”, afirma en entrevista.

Hasta el momento, en países como Francia, Italia, e Inglaterra, cientos de personas han salido a manifestarse contra el certificado de COVID-19, llegando incluso a falsificar este documento, como sucedió recientemente en Alemania, donde se registraron más de dos mil 500 copias.

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En espera de medidas internacionales

Con la aprobación del “pase COVID” en Suiza, los ciudadanos de este país no sólo se protegerán del SARS-CoV-2 al administrarse su vacuna, sino de nuevas variantes, de las cuales, hasta ahora, sólo se pueden combatir con la misma fórmula.

En ese sentido, el también académico de la Universidad Anáhuac, Óscar Abad, comenta que al analizar la situación actual a nivel de salud, no sólo los gobiernos de los países deberían implementar el certificado, sino organismos internacionales.

“Considero que es una muestra importante de que como comunidad mundial inclusive organismos internacionales, como son las Naciones Unidas, deberían estar pugnando por medidas de esta naturaleza.

“Debería la ONU promover un certificado mundial, mediante el cual se pueda también marcar un curso de comportamiento homogéneo que nos permita priorizar este tipo de medidas, porque es algo muy valioso”, señala.

Por otro lado, añade que, de implementarse en otras regiones, como América Latina, por ejemplo, posiblemente la mayoría de la gente aceptaría el certificado a diferencia de otros países, donde incluso tienen más infraestructura para brindarle a su pueblo las vacunas necesarias.

Ante esto, se espera que al conocer el caso de Suiza, donde fueron sus propios ciudadanos los que optaron por apoyar el “pase COVID”, no sólo otras naciones analicen la medida, sino instituciones mundiales.

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