Hace dos meses, todo era una fiesta para el presidente de Francia, Emmanuel Macron. Había ganado su reelección y estaba listo para representar a los suyos por cinco años más.

Hoy, el panorama del jefe de Estado es un tanto diferente. Tras llevarse a cabo la segunda vuelta de las elecciones legislativas, los electores lo dejaron sin la mayoría parlamentaria que tenía desde 2017, dándole una tarea enorme para formar su gobierno.

Según datos oficiales, la coalición de Macron, ¡Juntos!, logró quedarse con 244 escaños de los 577 competidos; 101 menos que los que logró cuando arribó al Palacio del Elíseo, lo que le permitió gobernar sin ninguna interferencia en la Asamblea Legislativa.

El pasado domingo, el grupo político que quedó en segundo lugar con 127 escaños fue la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES), liderada por el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, excandidato presidencial.

Por otro lado, mientras que los de extremaderecha de Reagrupamiento Nacional, liderados Marine Le Pen, aumentaron su presencia con 89 escaños, 81 más de los que tenían; los de derecha de Los Republicanos y aliados acumularon 64.

Para el doctor Tomás Milton Muñoz Bravo, profesor e investigador del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, estos resultados fueron un mensaje del electorado para acortar el poder que tenía el presidente francés.

“¿Cuáles son ahora las consecuencias? Los resultados de las legislativas lo obligan a tener que negociar en la Asamblea Legislativa. El problema es que tiene que hacerlo a partir de las propuestas que tenía para este nuevo periodo presidencial”, dice el académico.

Por ejemplo, en materia de salud, donde se busca tener un sistema todavía más universal; y en educación, donde se pretende consolidar un proyecto de autonomía financiera y de gestión de universidades, el doctor asegura que los diputados de ¡Juntos! podrían acercarse a los integrantes de NUPES para sacar adelante estas propuestas, o bien, a los pequeños grupos de izquierda que lograron obtener menor número de escaños.

Por otro lado, si es que el gobierno de Macron quiere lograr políticas más restrictivas para evitar recepciones masivas, deberá comenzar a colaborar con los derechistas en materia de inmigración.

Así también, para sacar adelante su reforma para aumentar la edad de jubilación de los 62 a los 64 o 65 años, la cual ha estado pendiente incluso antes de que la pandemia por COVID-19 comenzara, debe mantener una relación estable con los derechistas de Los Republicanos y aliados.

“Esta jornada fue algo inédito porque Emmanuel Macron había estado acostumbrado a tener una mayoría en la Asamblea y eso le permitía sacar adelante sus grandes iniciativas. Ahora, por primera vez, va a tener que negociar en temas que son diversos y por ende no es posible tener una sola coalición.

“Es decir, no puede ligarse sólo con los de derecha o solamente con los de izquierda, probablemente opte por negociar por temas, aunque eso de todos modos podría generar costos e incluso enemistades”, remarca el doctor.

En dado caso de que Emmanuel Macron y sus diputados no logren conciliar relación con ningún grupo político, el jefe de Estado deberá anunciar unas nuevas elecciones legislativas, lo que retrasaría el comienzo de su nuevo mandato.

La actuación de Macron para las reformas

A pesar del nuevo desafío en el que se encuentra Emmanuel Macron para tratar de sacar adelante sus reformas, el doctor Cutberto Hernández Legorreta, internacionalista de la UNAM, opina que es poco probable que el presidente empiece a reflejar un bajo perfil debido a los resultados, pues esa no es su personalidad.

“Evidentemente Macron no creo que vaya a cambiar de postura. Más bien va a mantener su imagen (…) Habrá que observar las habilidades políticas que tenga, con lo cual puede lograr alcanzar sus objetivos, aunque no al nivel que planeaba”, sostiene el catedrático.

Para Hernández Legorreta, aunque el presidente podría lograr sacar adelante sus medidas, el alcance que tendrían sería mucho mayor si recibiera el apoyo de los grupos políticos más dominantes, pero eso es poco probable que ocurra debido a las críticas constantes entre unos y otros, en especial con los partidarios de Reagrupamiento Nacional.

Bajo esa línea, mientras Macron logre conciliar relaciones con grupos minoritarios, tratará de mantener a su equipo lo más unido posible, aun cuando eso implique negar dimisiones como así sucedió con su primera ministra Élisabeth Borne, quien había presentado su renuncia tras las legislativas.

Según un comunicado oficial del Palacio del Elíseo, el presidente rechazó la decisión de Borne “para que el gobierno pueda continuar con su tarea y actuar en estos días”.

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