El mes del orgullo LGBTI tiene apenas sólo unos días de haber comenzado, y hasta ahora ya ha generado grandes sorpresas. La primera de ellas, es que el presidente de Chile, Sebastián Piñera, le dio luz verde al matrimonio igualitario.

Fue el pasado 1 de junio, durante su informe anual ante el Congreso, que el jefe de Estado afirmó que era momento de que todas las personas, sin importar su orientación sexual, pudieran vivir y formar una familia con la protección y dignidad que necesitan y merecen.

Bajo ese compromiso, aseguró que le pedirá a los legisladores tratar el tema con “urgencia”, para que así sea analizado cuanto antes en el Congreso.

Antes de que Piñera diera a conocer estas palabras, e incluso previo a ganar las elecciones de Chile, era bien sabido que este político de orientación derechista se negaba a la idea de legalizar el matrimonio entre personas del mimso sexo.

Sin embargo, a finales de 2020, el mandatario comenzó a dar señales de que su postura estaba cambiando, pues pidió abordar en la Comisión de Constitución del Senado un proyecto que su antecesora, Michelle Bachelet, ya había presentado.

En 2017, antes de que terminara su mandato, la expresidenta impulsó el Proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario, un plan que, aunque en su inicio tuvo un gran respaldo, con la llegada de la administración de Piñera se estancó.

Entre los objetivos principales de este proyecto, está modificar el Artículo 102 del Código Civil, el cual actualmente especifica que “el matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear y de auxiliarse mutuamente”.

El propósito del proyecto de Bachelet es cambiar de ese texto “un hombre y una mujer”, por “dos personas”, lo que extendería el derecho a la comunidad LGBTI en todo Chile.

Ante la postura del presidente, Fernando Neira, miembro del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, confiesa que aunque esto sin duda es un logro para la sociedad chilena, Piñera realmente no tomó esta decisión porque le convenciera, sino porque pretende alcanzar una reivindicación política.

“No es una decisión que se dé porque esté convencido, sino porque lo que busca es contar con un apoyo de ese sector (en el marco de una nueva Constitución) y abanderarse de que él logró la aprobación del derecho al matrimonio igualitario. Pero en realidad ni es una causa suya ni lo hace porque le interese, sino que es el resultado de la actividad social que ha vivido este país”, opina Neira.

Por lo pronto, el mandatario ya ha recibido el reconocimiento del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH), uno de los grupos que influyeron en que el Proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario fuera impulsado durante el gobierno de Bachelet.

“Piñera llegó tarde, bien tarde, con compromisos internacionales incumplidos de por medio. Pero finalmente llegó. Esperamos que otros opositores a la igualdad sigan este camino”, declaró Óscar Rementería, vocero del MOVILH.

Piñera, En busca de un legado

La declaración del presidente Sebastián Piñera se dio, además, a cinco meses de que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Chile, un momento en el que se reflexionará sobre el mandato del jefe de Estado, sus logros y errores.

El doctor Fernando Neira asume ante este panorama que el impulso al matrimonio igualitario también fue una estrategia por parte del derechista para mejorar su imagen y la de su equipo, considerando que su popularidad no es algo que pueda destacar.

Tan sólo en abril pasado, la encuesta CADEM registró que la aceptación de Piñera disminuyó hasta 14 por ciento, la cifra más baja desde diciembre de 2019, cuando obtuvo 12 por ciento.

“El gobierno chileno tiene en este momento una situación muy delicada social y económicamente (…) Entonces, con este tipo de decisiones, lo que busca es resarcir un poco esa imagen, la cual tiene por el piso, y ver si puede ganar algo de cara a las siguientes elecciones”, detalla Neira.

Además, remarca que lo que sucedió con Piñera no sólo fue por la lucha social que se ha llevado a cabo por movimientos como el del MOVILH, sino también porque en América Latina ya hay distintos países que han optado por el matrimonio entre personas del mismo sexto.

“Es una presión de diferentes ámbitos que obliga a Piñera, y a las élites del gobierno que lo apoyan, a tener que ceder (…) Así que, en esa medida, bienvenidas todas aquellas decisiones que están encaminadas a respetar los derechos humanos, la libertad de expresión, de preferencia sexual y todo tipo de libertades que sucenta cualquier régimen democrático”, dice Nerira.

De ese modo, se espera que la legalidad al matrimonio entre personas del mismo sexo sea aprobada antes de noviembre próximo, cuando venza el plazo de Piñera como presidente.

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