Un nuevo capítulo acaba de comenzar en la guerra civil siria. 

El presidente ruso ordenó la salida de las tropas rusas del país árabe a partir de ayer, expresando esperanzas de que la medida ayude a crear un clima propicio para las conversaciones de paz. Vladimir Putin añadió que tomó la decisión en coordinación con el presidente sirio Bashar Asad. 

Putin aclaró que seguirán en funcionamiento las bases rusas en Siria: la base aérea Hemeimim en la provincia costera de Latakia y la base naval en Tartous. 

Al anunciar la decisión, el mandatario ruso dijo que su campaña aérea había permitido al gobierno de Asad defenderse de los rebeldes y crear un ambiente propicio para las conversaciones. 

“Ahora que el Ministerio de Defensa y las fuerzas armadas han cumplido mayormente su misión, le he ordenado al ministro de Defensa iniciar el retiro de nuestro principal contingente en Siria a partir de mañana”, dijo Putin. 

El Presidente dijo que su decisión debe ser interpretada como “una buena señal” para todas las partes en conflicto, a fin de apuntalar la confianza y animar a las conversaciones sobre una transición política. (AP)