El fiscal Gerardo Pollicita le dio voz a su excolega Alberto Nisman cuando el pasado 13 de febrero solicitó la imputación de Cristina Fernández por presuntamente encubrir a los responsables del peor atentado terrorista ocurrido en Argentina.

Sin embargo, ninguna de las hipótesis del fallecido fiscal convencieron al juez Daniel Rafecas.

Rafecas desestimó el jueves la denuncia. Dijo que “no están dadas las mínimas condiciones para iniciar una investigación penal” a partir de la denuncia presentada por Nisman el pasado 14 de enero, informó el Centro de Información Judicial.

Nisman fue hallado muerto el 18 de enero, cuatro días después de acusar a la presidenta y al canciller Héctor Timerman de haber participado en un plan para “garantizar la impunidad” de los ocho iraníes acusados de idear el ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina, que causó 85 víctimas fatales en 1994.

Su muerte, que la justicia investiga para determinar si fue un suicidio o un asesinato, generó una crisis política e institucional en el país.

Un respiro 

Fernández y funcionarios del gobierno ya habían descalificado la denuncia del fallecido fiscal y la atribuyeron a un complot ideado por un exagente de inteligencia destituido.

Aún así, las sospechas alrededor de la muerte de Nisman han generado protestas masivas en el país sudamericano.

La decisión de Rafecas llega para darle un respiro a la mandataria en el momento más difícil de su gestión, aunque quedan abiertas muchas interrogantes.